2 nov. 2009

Excursión a Dondecristoperdióelmechero, provincia de Cádiz

Celebrar un bautizo el día de los muertos puede considerarse una excentricidad, pero tratándose de la familia que se trata, podemos esperar cualquier cosa. Para ellos, una celebración es una celebración, sea el día que sea, vivos o muertos.
Fue una jornada curiosa. De todo lo vivido, lo más impactante no fueron ni las cuatro horas de viaje en coche, ni la bollería fina (cortesía de Patri) y los batidos que nos metimos entre pecho y espalda durante el trayecto, ni los ojos color turquesa de la neófita, ni la breve ceremonia de bautismo, ni los langostinos de Sanlúcar, ni el día tan perfecto en cuanto a lo meteorológico, ni los payasos que animaron la zona infantil. Lo que me quitó el aliento fue el individuo de la foto.
Está subido en un altar lateral de la única iglesia del pueblo, como si fuera un maniquí de Nuevas Galerías (Susana dixit). Es santo, porque lleva alrededor de la coronilla el chirimbolo ese que llevan los santos para distinguirse del resto de los mortales. Sin embargo, no es un santo habitual. Estamos acostumbrados a santos vestidos de monje, santos a pecho descubierto, santos con toga, pero ¿santos de chaqueta y corbata? Para mí es el primero.
Lo cierto es que, nada más entrar en la iglesia, ya quedé impresionada por una imagen de Santa Ana. Una señora con una cara de pocos amigos que tiraba de espaldas. ¡Y es santa! Y virgen también, seguro, porque con esa cara….
Volviendo al sujeto elegante, desconozco quién es el autor de la imagen, pero dudo que se trate de un Salcillo. El joven lleva en la mano un papel donde dice algo así como “Hasta la muerte”. Así que entregó la cuchara voluntariamente en plena juventud. Meritorio, sí señor. Nada que objetar. A mí lo que me tiene hablando sola es la imagen en sí. Esos cachetes coloreados como si fuera una foto antigua, esa raya del pantalón tan bien planchada, esa cara de rancio, esa chaqueta cruzada. Los prefiero como San Sebastián, con sus flechas clavadas y el pecho henchido como diciendo: “Aquí estoy yo, pecadores”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Antes morir que pecar" era lo que llevaba escrito en el cartel de la mano. Ya nos enteraremos de quién era...

Miguel Angel dijo...

Es santo Dominguito Savio, santo que murió con 15 años. Patrón de los monaguillos y coros