2 dic. 2009

Nochebuena

Faltan 22 días para Nochebuena y aún no he comprado ningún regalo. En casa nos los damos el día 24. No podemos esperar a Reyes, porque el día de Reyes no hay nadie a quien dar regalos.
Llevo 18 años recibiendo dos pares de calcetines de rombos y un sobre con pasta. He ido acumulando tal cantidad de calcetines, que he tenido que dedicarles un mueble a ellos solos. El primer cajón es para los de tonos azules, el segundo para los de tonos negros y grises, el tercero para los marrones, el cuarto para los inclasificables, y el quinto y sexto para los que no tienen rombos. Esos me los he comprado yo sola, con mi dinero, no con el dinero del sobre.
Volviendo a los regalos que no he comprado, tendré que ir a El Corte Inglés a buscar algo. En la sección de Informática podré elegir entre los ratones con forma de pimiento rojo y las alfombrillas para ratón con forma de sartén con huevo frito dentro. En la sección de caballero, los pijamas rojos con dibujos de Papá Noel, los gayumbos con árboles de Navidad, o los tres pares de calcetines de rombos metidos en una caja metálica muy elegante como si fueran galletas danesas. En la sección de relojes podré elegir entre los trescientos veintisiete modelos existentes. En la sección de música no entro, por razones que no voy a explicar aquí, no vaya a ser que me corten la conexión a internet. Y la sección de señoras no merece una visita porque ya estoy saturada de ver objetos inservibles sin haber salido siquiera de casa.
Llegará el día 24 y nos haremos entrega de nuestros regalos. El cajón de los calcetines de tonos azules recibirá con alborozo a un nuevo inquilino, y mi cartera, con aún más alborozo, la llegada de nuevos colegas marrones o amarillos, si hay un poco de suerte.

6 nov. 2009

La verruga

Estimada Cindy:
He leído no sé dónde que estás preocupada por tu verruga. Déjame que te diga que yo sí que estoy preocupada por la mía. Si la tuya te ha convertido en una mujer rica, la mía va a hacer de mí una pobre bruja. Mi verruga me mira desde el espejo con cara de pocos amigos. Mi verruga crece a lento ritmo, pero crece. Mi verruga se va a volver marrón, como la tuya. Pero a mi verruga le va a salir un pelo en el centro, estoy convencida de ello. Tiene una hermana mayor viviendo bajo el lóbulo de mi oreja derecha y esa ha sido su evolución. Pero una cosa es vivir discretamente bajo una oreja y otra muy distinta salir en medio de una cara para llamar la atención. Deja de quejarte de tu verruga y disfruta de tus millones mientras otros humildes mortales nos preocupamos por nuestras verrugas, nuestras cuentas corrientes y el precio del litro de leche.
Atentamente te saluda,
W.

2 nov. 2009

Excursión a Dondecristoperdióelmechero, provincia de Cádiz

Celebrar un bautizo el día de los muertos puede considerarse una excentricidad, pero tratándose de la familia que se trata, podemos esperar cualquier cosa. Para ellos, una celebración es una celebración, sea el día que sea, vivos o muertos.
Fue una jornada curiosa. De todo lo vivido, lo más impactante no fueron ni las cuatro horas de viaje en coche, ni la bollería fina (cortesía de Patri) y los batidos que nos metimos entre pecho y espalda durante el trayecto, ni los ojos color turquesa de la neófita, ni la breve ceremonia de bautismo, ni los langostinos de Sanlúcar, ni el día tan perfecto en cuanto a lo meteorológico, ni los payasos que animaron la zona infantil. Lo que me quitó el aliento fue el individuo de la foto.
Está subido en un altar lateral de la única iglesia del pueblo, como si fuera un maniquí de Nuevas Galerías (Susana dixit). Es santo, porque lleva alrededor de la coronilla el chirimbolo ese que llevan los santos para distinguirse del resto de los mortales. Sin embargo, no es un santo habitual. Estamos acostumbrados a santos vestidos de monje, santos a pecho descubierto, santos con toga, pero ¿santos de chaqueta y corbata? Para mí es el primero.
Lo cierto es que, nada más entrar en la iglesia, ya quedé impresionada por una imagen de Santa Ana. Una señora con una cara de pocos amigos que tiraba de espaldas. ¡Y es santa! Y virgen también, seguro, porque con esa cara….
Volviendo al sujeto elegante, desconozco quién es el autor de la imagen, pero dudo que se trate de un Salcillo. El joven lleva en la mano un papel donde dice algo así como “Hasta la muerte”. Así que entregó la cuchara voluntariamente en plena juventud. Meritorio, sí señor. Nada que objetar. A mí lo que me tiene hablando sola es la imagen en sí. Esos cachetes coloreados como si fuera una foto antigua, esa raya del pantalón tan bien planchada, esa cara de rancio, esa chaqueta cruzada. Los prefiero como San Sebastián, con sus flechas clavadas y el pecho henchido como diciendo: “Aquí estoy yo, pecadores”.

20 oct. 2009

Once peluqueras

Once peluqueras

Dado que tenía la mañana libre y unas greñas impresentables, fui ayer a la peluquería. Entré a lavar la cabeza sin esperar. Empezamos bien. Una vez sentada en la silla de tortura, a través del espejo pude observar ciertas miradas extrañas por parte de unas jovencitas presentes en la sala. Resultaron ser estudiantes de peluquería. La profesora las llamó, me rodearon y todas se negaron a coger las tijeras que les eran ofrecidas para meterle mano a mi cabellera. Escalofríos. La profesora agarró del brazo a una de ellas, la colocó justo detrás de mí y le puso las tijeras en la mano. Comenzó un tira y afloja entre la profesora, la involuntaria alumna, las tijeras, unas pinzas enormes, un peine, mi cabeza y los dedos de la alumna. De repente, sentí que algo oscuro se deslizaba desde mi cabeza al suelo, pasando por mi oreja. El corazón se me puso en la boca. Se aceleraron mis pulsaciones. Casi se me salen los ojos de las órbitas. “Un mechón de mi melena acaba de caer al suelo”, pensé. Pensamiento absurdo, pues hace meses que no tengo melena. Se trataba de una pinza gigante. Alivio.
De pronto, gritos de la profesora y un teléfono móvil que cae en el mostrador con gran estrépito, junto a mis gafas. Yo sin gafas sólo me entero de la mitad de lo que pasa. Tremenda bronca a una de las once peluqueras, que había decidido iniciar una conversación telefónica en mitad de la explicación de cómo cortarme el pelo. No hay respeto.
La involuntaria peluquera y yo aprovechamos el revuelo para llegar a un acuerdo. “Tú tranquila. Haz lo posible para respetar mis orejas. El pelo no importa. Ya crecerá”. “Yo te corto poco y luego la profesora que lo repase”.
Llegado el momento de cortar las patillas, la involuntaria peluquera dijo que tururú trompetas, que ella no metía las tijeras en mis orejas. La profesora aprovechó el momento para dejar por imposibles a la involuntaria peluquera y a sus diez compañeras, que estaban más ocupadas en mascar chicle, criticar a la profesora, mirarse las uñas y poner cara de asco, que en aprender un oficio para el día de mañana. Se acercó entonces la autora de mi nuevo look, una tal Ursula. Empuñó las tijeras y con gran maestría arregló lo que pudo. Satisfechas ambas partes, me dirigí a mi casa a deshacerme de todos los pelos que habían caído sobre mi cuerpo durante la batalla. Hasta dentro de los calcetines había.

9 oct. 2009

Carta de un dedo a mi padre



Aquí, 09 de octubre de 2009

Estimado don Emilio:

Llevamos juntos 78 años y creo que ha llegado el momento de separarnos.
Mi vida junto a usted ha sido un verdadero infierno.
A la inocente edad de 3 años sufrí un terrible trauma al presenciar cómo mi vecino de al lado casi fallecía aplastado por la rueda de un triciclo. Las secuelas físicas que arrastra son un permanente recuerdo de aquel suceso. Esa uña deforme y oscura me produce escalofríos continuamente.
Me siento en franca desventaja cuando me comparo con mi colega de la mano izquierda. El ha vivido del cuento todos estos años, sin sobresaltos, sin dar golpe. Soy un marginado en relación a mis cuatro compañeros. Se me considera superfluo y, sin embargo, he llevado el peso de las tareas más delicadas.
He tenido que soportar su afición a la mecánica, que conllevaba introducirnos en artefactos grasientos; su afición a las manualidades, con continuos golpes y cortes.
La gota que ha colmado el vaso han sido los acontecimientos del último año. Primero, ese martillazo que sufrí, todavía no sé si accidentalmente o porque no le resulto simpático. Luego su negativa a llevarme a un hospital para recibir tratamiento médico. Desde entonces vivo encorvado, doblado por la mitad. Soy un discapacitado. Y por último, ese navajazo que me asestó hace unos días. Poco faltó para morir desangrado. Por fin me llevó al médico, y tuve que sufrir las burlas de la doctora, comparándome con el dedo de su abuelo, minusválido como yo. Ahora estoy al borde de la gangrena, con una herida abierta infectada, envuelto en un mugriento sudario.
Por todo ello, le comunico que voy a tomar medidas drásticas. Tengo previsto solicitar judicialmente la amputación inmediata.

Se despide atentamente,
Su dedo meñique derecho.

7 oct. 2009

La familia Monster

ZP: He estado pensando. Vamos a sacar a las niñas del sótano para que les dé el aire.
SONSOLES: ¿Estás seguro, Jose?
ZP: Totalmente. Nos las vamos a llevar a Pittsburg, para que conozcan mundo.
SONSOLES: Jose, mira que nos van a echar a perder el viaje.
ZP: Andy, ¿tú qué opinas?
ANDY: Puede ser un problema. Con lo moníiiiiiisima que era Anita, no podemos presentarnos con esos dos adefesios en público, y perdone el exceso de sinceridad por mi parte.
ZP: La pequeña me dijo el otro día: “Papá, cuando vayas a Afganistán, al primer soldado muerto que te encuentres, le arrancas las botas y me las traes.”
ANDY: Yo me lavo las manos. En mi contrato de asesor de imagen no se menciona nada de esto. Yo no me como el marrón.
ZP: Les buscas un saco negro a cada una y con eso van que chutan.
SONSOLES: Tú te arreglas con ellas, Jose. Esas dos desgraciadas han salido a ti. En mi casa no había góticas ni niños muertos. Yo no puedo con ellas.
ZP: Aquí se hace lo que yo diga. Les ponemos los sacos y si hay que sacarse una foto, las colocamos detrás de los negros para que disimulen. Nadie se va a dar cuenta.

3 oct. 2009

Vuelta al cole

Después de 24 años y tomando como excusa el 200 aniversario del nacimiento de sus fundadores, el colegio que me tuvo recogida durante mi infancia y adolescencia, celebró ayer un encuentro de antiguas alumnas. Podría decir alumnos, pero había cuatro por allí solamente, así que digo alumnas. No hubo niños en el colegio hasta después de salir mi generación.
A las siete se celebró una misa en una céntrica iglesia. Terrible error el empezar con la misa, porque los reencuentros se produjeron dentro de la iglesia y hubo poco silencio y recogimiento.
A la hora de las ofrendas, se levantaron varias monjas. Una de ellas despertó un murmullo general y risas nerviosas. Era la hermana Piedad, actualmente destinada en Albacete. Nos dejó un recuerdo indeleble. Enseñaba Física y Química, asignatura que absolutamente todas aprendimos a odiar a muerte. Una mirada suya podía helarte la sangre. Ha debido de firmar un pacto con el diablo, porque sigue exactamente igual. No repito otras barbaridades que se dijeron respecto a su método para mantenerse joven.
Al final de la misa, cantamos a grito pelado el himno del colegio, formando un gran alboroto. ¡Como ya no nos pueden reñir! Para nuestra sorpresa, le han cambiado la letra, pero nos tuvieron que permitir cantar el antiguo. Aquella arenga que te invitaba al sacrificio y la entrega hasta la muerte debe de ser demasiado para los sensibles oídos de los niños de hoy en día.
A la salida, abrazos, fotos, risas.
A las nueve y media llegamos al colegio, donde un catering nos serviría un ágape en el patio y el gimnasio. No recuerdo haber comido mucho, pero no importa.
Entramos a inspeccionar el edificio del colegio. Todo nos pareció mucho más pequeño. Aquellas escaleras donde nos cruzábamos grupos subiendo y bajando parecían diminutas. Allí seguían los mismos percheros, los mismos trofeos, el mismo televisor en el que vimos el entierro de Juan Pablo I. Nos sentamos en el aula de 6º de EGB con nuestra profesora de Historia. Caras emocionadas. En la capilla, el Cristo diminuto y desproporcionado. En la sala acristalada donde se recibía a los padres para contarles las barbaridades que hacíamos me senté en una de las butacas y, ni pizca de miedo, oye.
Fuimos buscando a las profesoras y jugamos a ver si recordaban nuestros nombres. Me hizo ilusión ver que la mayoría sí me recordaba, con nombre y apellido. Aunque, claro, es como el que recuerda el nombre de un huracán.
Es curioso el respeto que todavía sentimos. Hubo quien tuvo que dejar la copa y el pitillo porque no se atrevía a saludar a las monjas con ellos en la mano. A mí me entraron unas ganas tremendas de fumar, supongo que por el puntito de rebeldía, pero me contuve.
Cerramos la fiesta a las dos de la madrugada, después de disfrutar de barra libre en el gimnasio. Todavía me acuerdo de la fiesta que montamos en 3º de BUP con el alcohol escondido porque estaba totalmente prohibido.

Por unas horas volvimos a ser las quinceañeras descerebradas que se reían de todo, con toda la vida por delante.

23 sept. 2009

Santa Tecla

Santa Tecla

Hoy es Santa Tecla, patrona de Tarragona. Tuve la ocasión de vivir esas fiestas en dos ocasiones, acabando casi hospitalizada de puro agotamiento. Son algo digno de vivirse y difícil de explicar.
El mito de los catalanes estúpidos y que no te hablan en castellano es eso, un mito. Me sentí allí como en casa desde el primer día y conservo grandes amigos, grandes de verdad.
Las fiestas de Santa Tecla duran casi una semana y dejan un recuerdo imborrable, por lo divertidas y agotadoras, por la gente, por lo diferente. Hay desfiles procesionales, conciertos, pasacalles, actuaciones, teatro, ruido, fuegos artificiales. Puedes disfrutar las 24 horas del día.
Un breve resumen de lo que puedes encontrar:

- Gente desayunando raspas de pescado, caracoles y vino tinto. A esta actividad asistí como oyente.
- Castells. Esos señores que se suben unos encima de otros para ver quién llega más alto. Compiten varias collas. “Pa” matarse.
- Concierto de “Els Pets” (Los Pedos).
- La cucafera. Una especie de tortuga/cucaracha gigante que pasea en un desfile procesional acompañando a las autoridades.
- Gigantes y cabezudos. Tan reales que una de las cabezudas representa a la abuela de una amiga mía.
- Ball de Serrallonga. Unos tíos con unos trabucos, disparando a diestro y siniestro como si estuvieran en el rodaje de “Curro Jiménez”.
- Un pajarraco enorme de color dorado con un señor dentro. El animal lleva en el pico una botella de Chartreuse, brebaje amarillo que degustan sin parar durante todas las fiestas. Baila al ritmo de Paquito el Chocolatero jaleado por miles de ciudadanos.
- El brazo incorrupto de Santa Tecla paseando en olor de multitudes. Creo recordar que el mismo día que el pajarraco.
- Los diablos. Una partida de gamberros tirando cohetes, bengalas y todo tipo de material pirotécnico. Se hacen acompañar por dragones, también con señores dentro. Cuando terminan, los vecinos de la Rambla arrojan agua desde los balcones para mojar a los viandantes que lo reclaman a gritos.
- Reunión de amiguetes el el Bar Tòful, en la plaça del Fòrum para tomar el vermut. A vosotros va dedicada esta entrada.
Recomendable para los amantes de las emociones fuertes. Apuntadlo para el futuro. La semana del 23 de Septiembre. Tarragona.

20 sept. 2009

Una cateta de vuelta en la tierra (Londres, día 9)


Hoy me desperté a las siete de la mañana. Es algo que arrastro penosamente por la vida. No soy capaz de dormir hasta tarde, y aquí, sin persianas, imposible. He de decir que el silencio en el hotel es absoluto. Parece que sea yo la única huésped.
A las diez de la mañana salimos las cuatro españolas que aún quedábamos en Londres. Fuimos a visitar el Imperial War Museum, un museo dedicado a la guerra, sobre todo a la Segunda Guerra Mundial. Está muy cerca del hotel. Fue una visita interesante. Aquello estaba lleno de parafernalia militar, desde aviones a tanques pasando por submarinos. Dentro del submarino lo que más me llamó la atención fue el retrete. Había que hacer ocho maniobras diferentes con distintas palancas para conseguir tirar de la cisterna. Un letrero advertía que, de hacerlo incorrectamente, el regalo podía serte devuelto saliendo de allí como si se tratara de una fuente.
Pasamos dos horas allí dentro. Había mucho que ver. Incluso tenían una casa, un refugio antiaéreo, un águila de bronce enorme traida del Reichstach, cartillas de racionamiento, una máquina "Enigma", y cientos de cosas más.
Al salir fuimos a comer a un pub. Comimos bien. COMIMOS BIEN. Por fin algo que sabía a comida y no tenía más pimienta de la cuenta. Preguntamos a la camarera y nos dijo que, por supuesto, en la cocina no había ningún inglés.
He descubierto una pócima milagrosa que me ha facilitado mi buena amiga Marisol. Se llama Almax. Te tomas un sobrecito de contenido gelatinoso y el estómago vuelve a ser casi el que era. Recomendable.
Volvimos al hotel a recoger el equipaje. Tardamos media hora en conseguir un taxi porque había un maratón por el centro de Londres. El taxi que nos llevó era rosa. Cuatro mujeres en un taxi rosa. Nos llevó a la estación Victoria y allí tomamos el Gatwick Express para el aeropuerto. Media hora de viaje agradable charlando.
En el aeropuerto tuvimos que separarnos en dos grupos. Las chicas que volaban a Madrid se quedaban en la terminal sur. Las que volábamos a Barcelona y Faro nos trasladamos a la terminal norte. Hicimos alguna compra y nos despedimos.
Mi vuelo salió a su hora. Otra vez Easy Jet. Ningún problema en el trayecto. Me senté en primera fila con cuatro divorciadas inglesas que iban a tomar el sol al Algarve. Todas llevaban un Cartier en la muñeca. No pararon de hablar y beber vino blanco. El iPod se me quedó sin batería y tuve que escucharlas.
El piloto y la sobrecargo se traen algo entre manos. Antes de despegar, él nos dio la bienvenida y dijo que la sobrecargo tenía muy buen aspecto para su edad. Ahí siguió una conversación entre los dos por el teléfono interior. Mucho jaja jiji. La sobrecargo le comunicó que estaba castigado sin café y sin comida durante el vuelo. Media hora después de despegar él salió a charlar y más jaja jiji.
Aterrizaje sin complicaciones en Faro, traslado a Huelva en coche, ducha y a la cama.
Mañana vuelta al cole.
¡Qué bien me lo he pasado!
Próximo viaje WISTA en Febrero. Destino aún desconocido.

19 sept. 2009

Una cateta en Portobello Road (Londres, dia 8)

A las ocho y media me levante perjudicadisima. El estomago totalmente del reves. Ya necesito comer en casa.
Una de las cosas que mas agradablemente me ha sorprendido de mi visita a Londres es la renovacion total que ha sufrido el metro. Antes habia estaciones siniestras, oscuras, con goteras. Este metro se empezo a construir en el siglo XIX y algunas esquinas parecian de la epoca. Ahora todo es amplio e iluminado. Bajar por la escalera mecanica es toda una experiencia si tienes vertigo. En Covent Garden los andenes estan al equivalente de 16 pisos de altura, pero en subterraneo. Hay que bajar en ascensor o arriesgarse por una escalera de caracol. Lo probe una vez y no pienso repetir.
Esta manana parte de la delegacion espanola se marcho de vuelta a Espana. Las que quedamos por aqui nos fuimos con un matrimonio de Nueva Orleans y una chica peruana a Portobello Road. El mercadillo callejero estaba en plena ebullicion cuando llegamos. Venden antiguedades y tambien mucha basura. Lo recorrimos de arriba a abajo y cuando nos cansamos tomamos el metro y nos fuimos a Covent Garden a comer. Nos sentamos en una de las terracitas, en un restaurante italiano. Tengo la impresion de que aqui en Marte lavan la comida con agua caliente antes de cocinarla. No encuentro otra explicacion al hecho de que no sepa a nada, sea lo que sea.
Las personas que ocupaban la mesa contigua se marcharon. Inmediatamente llegaron varias palomas grises, subieron a la mesa y empezaron a comer los restos. Ratas con alas, eso es lo que son las muy asquerosas.
Despues de comer fuimos a Harrods. Tuvimos el gusto de ver de nuevo la estatua que representa a la princesa Diana y al individuo que se mato con ella. Pero es que unos metros mas adelante hay sobre un pedestal una figura de cera, en tamano natural, del propietario de la tienda. Esta vestido con esos trajes cruzados que lleva siempre y la camisa con dibujos. Tal cual. En el pedestal te da la bienvenida. Estoy segura de que fue al museo de Madame Tussaud y pidio que se lo hicieran.
Tras recorrer la tienda de cabo a rabo, habiendo incluso presenciado un desfile de moda en directo, fuimos caminando hasta Hyde Park. Nos sentamos en la terraza del restaurante The Lido, junto al estanque. Estuvimos alli disfrutando un rato de la vista y la tranquilidad.
Hacia las seis y media volvimos al hotel totalmente destrozadas. Estoy escribiendo esto y me voy a meter en la cama del tiron.

Una cateta....... muerta (Londres, dia 7)



Ayer por la noche, después de la recepción en el Parlamento, acabamos todas las españolas en el restaurante de nuestro hotel charlando y abriendo en canal a todo bicho viviente. Un pasatiempo
muy nuestro. Me siento como en casa.
Esta mañana de nuevo desayuno de trabajo. Mi estómago empieza a estar perjudicado y me limité a un croissant y una tostada con un huevo encima, acompañados por un zumo de extraños componentes.
Mañana de conferencias sobre seguridad, accidentes y normativa.
Ya he empezado a arrastrame penosamente debido al cansancio. Hoy tengo la cabeza como una
centrifugadora.
A partir de las 12:30 hrs nos dividimos en grupos para hacer visitas. Yo escogi el puerto de Tilbury, en la desembocadura del Tamesis. Tardamos casi una hora en llegar debido al trafico.
Los autobuses ingleses huelen a buhardilla cerrada. Todos estos dias nos han estado paseando en
autobuses antiguos de dos pisos. Pense que los tendrian guardados en un garaje para sacarlos solo en este tipo de ocasiones. No, el de ayer era normal y olia igual.
En Tilbury nos dieron de comer. Prefiero no comentar. Luego, la encargada de la terminal de cruceros nos dio una pequena charla y nos enseno las instalaciones. Se construyo en los anos 30 y
no ha cambiado ni ha sufrido ningun tipo de renovacion. El mismo olor a buhardilla. Rancio seria la palabra correcta para describir aquello.
El trayecto de vuelta fue mas rapido. Pasamos por la zona donde se esta construyendo la villa olimpica, por el Millenimum Dome, donde Michael Jackson tenia programado dar sus conciertos, por la zona nueva de negocios a la que llaman mini Manhattan, toda llena de edificios de acero y cristal.
A las cinco nos dejaron en el hotel. Me duche, me puse el pijama y me acoste durante 45 minutos.
Al levantarme tenia marcadas las sabanas en la cara, y asi fui a la cena de gala que comenzo a las siete de la tarde. Se celebro en el piso 24 de un rascacielos al borde del rio. Indescriptible. Las vistas de noche desde aquellas cristaleras eran espectaculares. Por fin cenamos bien, acompanadas de musica de cuerda. Tras la cena, emocionantes palabras y homenaje a la organizadora, Maria Dixon, que ha dedicado mucho tiempo a este evento. Maria paso la antorcha a la presidenta de Grecia.
Un grupo canto en directo. Su repertorio se limitaba a canciones de ABBA. Despues un DJ. A la una, vuelta al hotel. Charla de la delegacion espanola en el hall y a la cama a las dos y media.
Proxima reunion internacional en Atenas a finales del proximo Septiembre.

18 sept. 2009

Una cateta en la Meca (Londres, día 6) Segunda parte

Vale, el correo de ayer me quedó corto. Es que ya estoy arrastrándome por la Meca en un estado lamentable. Falta que os cuente los detalles jugosos.
Bahamas está en proceso de constituir su WISTA. Ayer, en la recepción en el Parlamento, había una importante representación. Una de las chicas, negra como un zapato, despertó nuestras dudas en cuanto a su sexualidad. Alta, delgada, con facciones muy pero que muy masculinas. Y aprendimos a decir "Bahamas". Se pronuncia "BAJAMAS". Gran interés por que se constituyan como asociación para ir a visitarlas.
El ágape que nos ofrecieron consistía en pequeños cuencos con algo de comida. A la vuelta tendremos que hacer una limpieza interna en profundidad. Estamos comiendo...... ¿mal?, ¿raro?, ¿diferente?. No sabría explicarlo. Necesitaría varios días. El caso es que mi estómago ha dejado de ser mío. Es un ente extraño ahí dentro recordándome constantemente su existencia.
En cuanto a la bebida, muchos vasos de agua. Una vez aquí aprendes la sutil diferencia entre palabras que para nosotros pueden parecer sinónimas. "Cold" y "cool", por ejemplo. Nosotros bebemos la cerveza y los refrescos fríos, es decir, "cold". Ellos beben los refrescos frescos, es decir, "cool". Y la cerveza se bebe a temperatura ambiente, es decir, "warm". No soporto la Coca Cola templada. Puede conmigo. Y si me la sirven de barril, lo propio en los pubs, ya me matan.
En la cena medieval sirvieron sopa sin cuchara. Tuvimos que beberla del plato directamente. Muy medieval. Una italiana estaba francamente preocupada el día anterior ante la posibilidad de tener que comer con los dedos. Tuvimos cuchillo y tenedor, a Dios gracias.
La camarera que atendía nuestras mesas estaba como poseída. Aparte de servir, animaba para que aplaudiéramos, gritáramos, etc. Llevaba encima un chute de LSD porque aquello no era normal. Tenía los ojos desorbitados y se movía como un robot.
Hace unos meses se constituyó WISTA Hong Kong. Nos mandaron muchas fotos de su recepción inaugural. Me llamaron la atención porque me parecieron todas altísimas, entaconadísimas, elegantísimas. Pensé que serían una nueva generación de altura por su nivel social. Sorpresa cuando me las encontré aquí. Me llegan todas por el hombro o menos. Definitivamente, las fotos que mandaron estaban hechas por alguien aún más bajo que ellas. Cuestión de perspectiva. Eso sí, los tacones y la elegancia son auténticos. Se ve perfectamente que son unas lobas para los negocios. Tremendas.
Filipinas, Singapur, Hong Kong.......... me quedo con ellas, definitivamente. Son mucho más simpáticas y entretenidas que nuestras representantes del norte de Europa.

Luego más.

17 sept. 2009

Una cateta en la Meca (Londres, día 6)

Por fin he tomado posesión de un ordenador que me permite escribir en Cristiano.
ÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑ.
Esta mañana desayuné "beans on toast", judías con tomate encima de una tostada. Para derribar a un toro. Sigo en pie. La jornada comenzó a las ocho menos cuarto con un desayuno de trabajo.
He pasado el día sentada en la Meca del transporte marítimo. La Conferencia de WISTA se está celebrando en el edificio IMO, la Organización Marítima Internacional. Aquí se cuece todo lo que tiene que ver con el transporte marítimo. Hemos tenido conferencias sobre medio ambiente y piratería. Me he perdido las de normativa marítima porque he tenido que reunirme con el nuevo Comité Ejecutivo de WISTA para tomar posesión del cargo de secretaria general.
Entre los conferenciantes, un armador danés, uno de cuyos barcos fue secuestrado el año pasado en la costa somalí. Nos explicó las dificultades de trasladar un millón de dólares en billetes pequeños (38 kgs) desde Dinamarca hasta la posición del barco para abonar el rescate. Luego, una simpatiquísima oficial de la marina británica, que a bordo del HMS Portland ha estado patrullando la zona recientemente. Nos hizo reir a carcajadas describiendo su misión en el cuerno de Africa. Las reuniones finalizaron con varios grupos de trabajo. El mío trataba sobre el manejo interno de la página web de WISTA.
Tras las conferencias, recepción a las siete de la tarde en el Parlamento. Sí, señores, en el Parlamento británico, ese estupendo edificio pegado al Big Ben. Fuimos recibidas y saludadas personalmente por un auténtico lord inglés. Nos ofrecieron un ligero ágape, tan ligero que luego hubo que cenar.

16 sept. 2009

Una cateta de negocios en Marte (Londres, día 5)


Ayer el dia acabo con la cena pre-Conferencia. Nos llovio lo que no esta en los escritos cuando ibamos caminando hacia alli. Ya estamos cuatro espanolas. Hoy llegan otras cuatro. En total creo que somos de 27 paises. Conoci incluso a dos chicas de Taipei.
La jefa de prensa de la asociacion, noruega, se acerco a saludarme. La encontre mucho mas delgada que la ultima vez que nos vimos. Al preguntarle que tal estaba, me contesto:
- "Ya estoy bien. He tenido la gripe".
- "¿La gripe A?, pregunte.
- "Si, pero ya no contagio. He dejado de toser"
Ese fue el momento en que pense: "Oh, God!, porque yo ha he empezado a pensar en ingles. Y contuve la respiracion
hasta que se fue a saludar a otra. Si fallezco, ya sabeis a quien buscar.

Una de las cosas que mas respetan estos marcianos son los pasos de peatones. Te vas acercando a uno y los coches ya estan frenando para dejarte pasar. Me encanta. Yo en el planeta tierra atravieso los pasos cebra mirando a los coches que vienen con cara asesina. Frenan. No falla.

El día de hoy ha sido agotador. Reuniones desde las ocho y media de la mañana hasta las siete de la tarde. Luego corriendo al hotel a dejar los papeles y a una cena medievalen St. Katherine Docks. Fue un espectáculo lamentable. Nos recibieron Enrique VIII y parte de su corte, cortesanas incluidas. Cenamos regular. Nunca se nos ocurriría en España presentar semejantes alimentos a invitados extranjeros. Parte de las asistentes se vistieron de la época.
La luz era mortecina y el ruido ensordecedor. Continuamente bailaban, cantaban e incluso hubo una lucha con espadas y un malabarista.
- ¿Tenéis hambre?, preguntaba Enrique VIII. Y teníamos que contestar a grito pelado: "Siiiiiiiiii" para que nos sirvieran el siguiente plato.
Volvimos en varios autobuses de dos pisos. La delegación española en pleno nos sentamos en la parte de atrás de uno de ellos, arriba, como las niñas malas cuando van de excursión con las monjas. Fueron, sin embargo, las holandesas quienes montaron el espectáculo en el trayecto. Comenzaron a cantar y una de ellas, de considerable altura, se golpeó la cabeza con el techo mientras bailaba "Macarena".

Desde hoy soy la Secretaria General de WISTA Internacional, después de unas reñidas elecciones.

A las doce y media, por fin, tomé posesión de mi cama.

15 sept. 2009

Una cateta disfrutando del invierno marciano (Londres, dia 4)

Ayer al atardecer, volviendo al hotel desde Regent Street, sali del metro en la estacion que hay justo enfrente del Big Ben y las casas del Parlamento. Mi hotel esta en la otra orilla del rio, a unos cinco minutos. Compre provisiones para la cena en un Tesco y atravese el Tamesis por el puente de Westminster. Me cruce con un corredor y tuve que mirar al suelo a causa del extrano ruido que hacian sus zapatos. No eran zapatos. Llevaba unos guantes de neopreno en los pies, con forma de pie, con la forma de los dedos. Grima me dio.
En estos anos han construido montones de edificios modernos. El ladrillo no se utiliza para nada. Todos son estructuras metalicas y cristales. El que haya montado una cristaleria en Londres se ha tenido que hacer de oro. Y los limpiacristales tampoco deben de estar desocupados, aunque eso de descolgarse por una fachada con un arnes en el mes de Enero un dia de viento tiene que ser toda una experiencia para pedir la jubilacion anticipada.
Lo de no tener letra n con rabito me esta poniendo en una situacion comprometida. Ayer la dependienta de una tienda tenia 70 anos. Me la imagine con anos por todo el cuerpo.
Esta manana encendi la tele a las siete para enterarme de que habia muerto Patrick Swayze. Empezamos mal el dia.
A las nueve y media sali a la calle. Frio que te cagas y nublado. Camine de nuevo hacia el Big Ben y desde alli subi por Whitehall, una avenida de edificios elegantes donde se encuentran organismos oficiales. A mano izquierda esta Downing Street, a la que no se puede acceder porque hay una reja y varios policias con cara de pocos amigos. Allivive el primer ministro. Un poco mas arriba esta la guardia montada de la reina. A las diez en punto, pero en punto ?eh?, salieron de los establos aquellos soldaditos de plomo montados en sus caballos e hicieron el cambio de guardia.
Al final de la calle esta Trafalgar Square, con la famosa columna dedicada a Nelson, la National Gallery y el Admiralty Arch. No se si las palomas han emigrado o han conseguido erradicar esa asquerosa plaga. El caso es que no habia ninguna. Esta prohibido darles de comer, bajo multa de 500 libras. A la derecha se encuentra St. Martin-in-the-Fields, iglesia colonial donde se celebran famosos conciertos de musica clasica. Despues de visitarla subi por Charing Cross Road, la calle de las librerias. Comenzo a llover. Me refugie en Fowles, que tiene una cafeteria estupenda de madera, con unas butacas muy comodas y acceso wifi. Alli estaba la gente repantingada con sus ordenadores y sus tazas de cafe o chocolate.
Despues de visitar todas las librerias visitables, volvi a bajar hasta la National Gallery. Estuve un rato sentada frente a la Venus del Espejo de Velazquez. Me pregunto que hace esa senora viviendo en Londres pudiendo estar comodamente instalada en el Prado. Ella y otra serie de senores conocidos. Fuera llovia a cantaros. Entre en la National Portrait Gallery, el museo de retratos. Es alucinante. Hay montones de cuadros de gente famosa. Los ves de lejos y parecen fotos, pero son pinturas. Hiper realistas. Habia un retrato de una anciana que impactaba.
Comi en una cafeteria que sirve sandwiches. El mio contenia roast beef y verduras varias alrededor. Estaba rico.
Estoy pensando escribir una guia de viajes especializada en como hacer pis por el mundo sin que te cueste unduro. Es duro, francamente.
El aperitivo de moda en Marte son los cacahuetes banados en wasabi. Por supuesto, son de color verde. Me abstengo de probarlos.
Hoy os escribo un poco mas temprano porque tengo que asistir a una cena a las siete. Esta noche comienzan los actos de la Conferencia Anual de WISTA. Lo de hoy es una cena informal para aquellas que ya estamos en Londres. Se celebra en un barquito atracado en el Tamesis, a dos minutos de mi hotel. Todos los detalles en http://www.wista.net/. A partir de manana tendre poco tiempo para escribir, creo. Nos tienen en marcha desde las ocho de la manana hasta la noche, sin tiempo para respirar.

14 sept. 2009

Una cateta rodeada de marcianos (Londres, dia 3)

En el colmo absoluto del pijerio os estoy escribiendo esta cronica desde el Apple Store de Regent Street con un MacBook Air. La tienda tiene dos plantas, todo de cristal. Hay cientos de ordenadores y iPods para uso publico. Hay gente entrando y saliendo continuamente. He tardado unos diez minutos en tomar posesion de este artilugio, pero ha merecido la pena.
Aqui el refran "No por mucho madrugar amanece mas temprano" no tiene sentido. Te levantes a la hora que te levantes, ya ha amanecido. En este pais sin persianas no hay quien duerma hasta mediodia.
Lo primero que hice hoy fue tomar el metro y dirigirme a Holborn, donde esta la Corte de Justicia. Los abogados si saben comer. Hay muchos restaurantes de comida sana por los alrededores.
En segundo lugar fui a ver St. Paul, la catedral. Luego camine hasta el Millenium Bridge, el puente que diseno Norman Foster y tuvieron que cerrar nada mas inaugurarlo porque vibraba. Es un puente peatonal. Sigue vibrando, creedme. Me pare a comprobarlo. Desde alli se accede a la Tate Modern, un museo instalado en una antigua central electrica.
Tome otro metro y fui a ver la Torre de Londres y el Puente de la Torre. Accedi desde alli a St. Katherine Docks, unos atraque escondidos entre edificios. Estaban alli todos los barquitos antiguos que participaron ayer en el Thames Festival. En ese momento salio el sol. Un sitio precioso.
A continuacion, St. James Park de punta a punta caminando hasta llegar al Palacio de Buckingham. Ondeaba la bandera en el mastil. La reina estaba en casa. De alli a la estacion Victoria para comer en unos comodos sofas que ya tenia vistos desde el sabado. Y es que mis rinones estan a punto de caerseme al suelo.
He descubierto la existencia de un musculo desconocido en el tobillo derecho. Duele. Lo que no entiendo es por que no me duele el del tobillo izquierdo, si las dos piernas vinieron conmigo ayer a todas partes.
(Mucho Apple Store y mucho MacBook Air pero sigo sin acentos y sin letra n con rabito arriba).
Despues de comer vine a Regent Street y Oxford Street, las calles de las compras sin limite. Regent Street es mas elegante. Contiene las tiendas de ver pero no tocar. En otros tiempos habia algunas en las que no me atrevia a entrar por culpa de la mirada de desprecio del vigilante de la puerta. Mi poder adquisitivo ha debido de subirme en la cara porque ahora me abren a puerta y me sonrien. ?Veis para que sirven las canas?
Estuve en Marks & Spencer. Cuando pague lo que habia comprado, observe que me estaban haciendo descuento. Pregunte a la dependienta y me conto que el gobierno ha eliminado el IVA hasta finales de ano para incentivar la economia. !Toma ya! La dependienta no tenia menos de 70 anos. Le encanta Madrid. Ha estado ya dos veces.
Esta tarde ha llovido. Ha sido un alivio. Ya estaba yo preocupada.
Ayer vivi un momento de panico. Fui a enchufar el iPhone para cargarlo y aquello no iba. Estos marcianos tienen unos enchufes diferentes, gordos como punos y con tres pinchos en lugar de dos. Dentro del enchufe hay un fusible. Vine desde Espana con un adaptador y supuestamente no funcionaba. Sudor frio. Tambien tenia que cargar la camara de fotos. Palpitaciones. Conserve la calma suficiente para intentarlo desde otro enchufe. Alivio. Era el de la pared el que no funcionaba.
Antes de acostame estuve haciendo zapping. Estaban poniendo "Coronation Street". De verdad, no me lo puedo creer. Esa serie lleva en pantalla mas de 50 anos. Es veridico, 50 anos.
Os dejo. Voy a beber algo porque estoy sedienta. Buscare una Coca Cola de cereza, que me encanta. Otra de esas cosas que hay aqui en Marte y nosotros los terricolas no disfrutamos.

13 sept. 2009

Una cateta y unos marcianos (Londres, dia 2)

Como les tengo bastante respeto a Jack el Destripador y al Hombre Lobo, que creo que son de por aqui cerca, ya estoy en el hotel. Son las siete y media de la tarde.
Sali esta manana a las nueve y media. Tuve que dar la vuelta a buscar un chaqueton porque hacia un frio curioso. Ayer todo el mundo en camiseta y hoy gente con leotardos, abrigos y alguna que otra bufanda. Esto ultimo es pasarse un poco. Ha hecho frio pero no tanto. Ha estado nublado que lluevo que lluevo pero no acabo de caer ninguna gota. Una suerte. Eso si, ha soplado bastante viento. A mi antes el viento me fastidiaba bastante. Ahora, con el pelo corto, me da igual que me da lo mismo.
Lo primero que hice fue coger el metro hasta Camden Town para ver el mercadillo y que nunca habia tenido ocasion de visitar. Tambien tenia curiosidad por ver Camden Lock. Es un canal estrecho con una esclusa y puentecitos que lo atraviesan. Muy bonito. El mercadillo es enorme, pero cutre que te cagas. Las camisetas que vendian eran del tipo: "FUCK GOOGLE" "I AM NOT
INTO F*@#ING FACEBOOK" y cosas por el estilo. La que me encanto fue una en la que se ve la imagen de la evolucion del hombre desde el mono hasta nosotros. El humano actual esta dado la vuelta mirando a sus antepasados y les pregunta: ?Por que me estais siguiendo?
Una vez visto el mercadillo (me perdi y milagrosamente encontre el camino de vuelta en aquel laberinto), tome el metro y me fui a Covent Garden. Antiguamente era un mercado de flores. Ahora son todo tiendecitas y puestecitos. Esta muy animado los fines de semana.
Hay actuaciones callejeras. Estuve en Marks & Spencer y me atendio una dependienta arabe vestida totalmente de negro, con un aparatoso envoltorio en la cabeza que solo dejaba ver los ojos, la nariz y la boca. Me apetecio arrancarselo. Me contuve.
Despues de Covent Garden fui a ver el nuevo Museo Darwin junto al Museo de Historia Natural. Mi gozo en un pozo. Lo inauguran el dia 15. Son ocho plantas en forma de huevo gigante dedicadas a la evolucion de las especies. Un periodico espanol dio la noticia de que se habia inaugurado el dia 11. Como quedaban cerca el Royal Albert Hall y el Albert Memorial, fui andando a verlos.
Royal Albert Hall es una sala de conciertos en forma circular, con mucha decoracion exterior. Estos dias se estan celebrando los Proms. Son conciertos de musica clasica a los que acude el pueblo llano que en su vida oye musica clasica ni le interesa un pimiento. Ayer vi uno por television. Es una juerga. Sacaron unos aspiradores al escenario, la gente tiraba globos que se desinchaban ruidosamente, ondean banderas britanicas, gritan, silban, aplauden, rien. Es la unica manera de que les entre algo de cultura por las orejas.
Albert Memorial es el monumento que hizo erigir la reina Victoria cuando murio el marido. Tenia que querer mucho al marido, porque es bastante aparatoso. Esta en Kensington Gardens, pegado a Hyde Park.
Entre en el parque, camine hacia Hyde Park y fui a ver el lago interior, el Serpentine. Comi en el restaurante The Lido, a la orilla del lago. De haber hecho buen tiempo hubiera sido espectacular. Llevaba desde Covent Garden buscando un sitio para comer algo decente. Estos marcianos solo comen porquerias. En The Lido tenian "fish and chips", que junto con el pastel de carne deben de ser las unicas comidas tipicas propias que tienen. Para los que no hablais ingles, es pescado con patatas fritas. Antiguamente lo vendian envuelto en papel de periodico, el pescado todo machacado y rebozado. Le echaban abundante vinagre. Probe lo del vinagre en una esquina por curiosidad. Pillines, le ponian el vinagre para ocultar que el pescado no era fresco.
Despues de comer visite la fuente en honor a la princesa Diana. Nada del otro mundo.
Sali del parque y me fui a Harrods. Han hecho obra en el interior. Antes habia solo una sala decorada como si fuera un templo egipcio. Ahora toda la escalera interior es de ese estilo, con balcones en cada planta. Y, lo flipas, habia una cantante de opera asomada a uno de los balcones amenizando el paso de los clientes. Mi planta favorita es la jugueteria. Sales de alli con una sonrisa en los labios. Hay TODOS TODOS TODOS los juguetes del mundo. Tenian un Hummer amarillo de juguete. Una bicicleta Ferrari costaba 2500 euros. Habia probadores de juguetes. Tenian un helicoptero teledirigido que se paseaba por encima de nuestras cabezas. Una seccion de magia con mago incluido. Unas bolsas que contenian nieve artificial. Una seccion de Hello Kitty que quitaba el hipo.
Baje a mi segunda seccion favorita, el supermercado. Es un delicatessen. Tienen muchas barras para comer. Hay una que sirve jamon de jabugo, y hay un chico andaluz cortandolo. Esta seccion sirve para ensenarnos lo que tenemos en Espana y damos por hecho. La fruta y la verdura estaban expuestas como si fueran manjares exoticos, que para ellos lo son. Tenian tomates a 10 euros el kg. Un ramillete de perejil costaba 4 euros, y aqui nos lo regalan al comprar la verdura en el puesto de la plaza. El sultan de Brunei envia un avion privado cada ciertos dias para hacer la compra en esta tienda.
A la salida pude "disfrutar" del monumento que recuerda a la princesa Diana y al hijo del dueno de la tienda. Dos estatuas de bronce que unen sus manos por encima de sus cabezas. No se puede ser mas hortera.
Despues de Harrods fui a ver el Thames Festival. Se celebra este fin de semana a la orilla del rio. Hay actuaciones, mercadillo, han desfilado esta manana los militares retirados (habia varios hospedados en mi hotel), y esta noche hay fuegos artificiales.
Mis rinones empezaron a gritar 'basta" y di el dia por terminado.
Volvi al hotel, me tumbe un rato y me puse a planchar. En la habitacion tengo tabla y plancha de vapor de tamano natural. Una alegria para el cuerpo, porque mis camisas llegaron bastante damnificadas del viaje.

12 sept. 2009

Una cateta en Marte (Londres, dia 1)


Ante todo, pediros disculpas porque estoy escribiendo desde un iMac que no tiene acentos.
Hoy he vivido mi segunda experiencia en vuelos de bajo coste. Esta vez ha sido con Easy Jet. Faro/Londres. Una marcianada total. Cuando estabamos en la puerta de embarque, han llamado por megafonia pidiendo tres pasajeros voluntarios para quedarse en tierra y tomar un vuelo dos horas mas tarde. Carcajada general. Tuvieron que hacer una segunda llamada, en este caso anadiendo la coletilla: "Preferentemente varones.
Ofrecemos 100 libras". Segunda carcajada. Ahi fue cuando nos dimos cuenta de que el problema era sobrepeso del avion. Escalofriante, ?no? Hicieron la oferta por tercera vez. Solo les falto decir: "100 libras a la una, cien libras a las dos, cien libras...." Al cuarto aviso explicaron que, efectivamente, el equipaje facturado sobrepasaba el limite permitido y requerian tres pasajeros varones porque los varones son mas, son mas..... y no fue capaz la azafata de finalizar la frase. Porque los ingleses son tan educados, tan excesivamente educados, que no pueden decir por megafonia que los hombres pesan o son mas gordos. Todo esto tuvo lugar en ingles. Los 249 pasajeros que me rodeaban eran ingleses. Y yo con ellos. Por fin aparecieron tres almas caritativas y pudimos salir de Faro con casi una hora de retraso.
El vuelo fue tranquilo. El sobrecargo era un gay bajito, calvo y con gafas, amanerado, tan gesticulante que estaba al borde del Parkinson.
Cuando alguien le dirigia la palabra, inclinaba la cabeza hacia un lado, asentia como si la conversacion fuera lo mas importante del mundo y sonreia.
Una vez se volvia de espaldas a su interlocutor, el gesto se le tornaba mueca de desagrado.
Al llegar a Gatwick mi maleta tardo en salir. Estaba al fondo de la bodega del avion, supongo. Y salio con el asa rota. Me persone en el mostrador de reclamaciones y un amabilisimo empleado me relleno un formulario. Dentro de unos 10 dias recibire en casa una maleta nueva.
Tome el tren Gatwick Express y en media hora estaba en la estacion Victoria, con un hambre que me comia las piedras. Lo primero que encontre fue un MacDonalds y devore una hamburguesa doble con patatas y Coca-Cola. Cogi un taxi para ir al hotel porque no hay parada de metro cerca y porque sin asa como que no puedo circular con la maleta alegremente. Los taxis son tan grandes que cabe una cama de matrimonio dentro y casi te puedes poner de pie.
Vaciada la maleta e instalada en la habitacion, sali a dar un paseo. Tarde estupenda de sol. Londres a tope de gente paseando y disfrutando del buen tiempo. Hacia 13 anos que no venia por aqui. Ha cambiado, para mejor. La zona donde han instalado el "London Eye", la noria gigante es alucinante. El antiguo ayuntamiento es ahora un hotel y en los bajos hay un acuario, varios museos y algunas cafeterias.
Para que os hagais una idea de como son los ingleses, vi a una mujer policia correr hacia una senora que llevaba el bolso con la cremallera abierta. Le sugirio que la cerrara para evitar un robo.
A las seis fui a visitar la catedral catolica de Westminster. No la conocia. Es impactante, de estilo bizantino, grandiosa. Me quede a oir misa. Eramos unas 500 personas de muchas nacionalidades diferentes.
Los ingleses aman a sus perros mas que a sus parientes. Van con ellos a todos lados. Habia uno en misa, os lo juro. Un Yorkshire educado y obediente que no hizo ningun ruido durante toda la eucaristia.
Esto es como Marte. Hablan ingles, conducen por la izquierda, no tienen euros, te piden perdon si los pisas, no hay republicanos. Y lo ultimo de lo ultimo, he visto salir del rio un vehiculo anfibio. Era un barquito de pasajeros. De repente ha salido del agua y se ha puesto a circular por la carretera como un minibus, chorreando agua por todas partes.
Esto es todo por hoy. Llevo levantada desde las cuatro de la manana de lo emocionada que estaba.

10 sept. 2009

Obsesión

Cuando Miguel volvió de Londres, trajo consigo una foto que ha provocado en mí un desasosiego antes desconocido. ¡Maldito Miguel! Durante el día sueño despierta pensando en la foto. Durante la noche no puedo conciliar el sueño pensando en la foto. Quedan sólo tres días para liberarme de esta tortura infinita.



El domingo iré al mercadillo de Camden Town en Londres a comerme todos los donuts de la foto. Todos. Bueno, todos no. El de viruta de coco no lo voy a probar porque no me gusta el coco.
A partir de hoy voy a empezar a hacer hueco. No voy a cenar ni a comer ni a merendar. Voy a hacer como en los concursos de comedores de perritos calientes. Me voy a sentar delante de una mesa con un babero, voy a devorar donuts hasta que me salgan por las orejas, hasta que me salgan por los ojos, hasta que reviente.

4 sept. 2009

Los Chichos


Me embarga la emoción. Hoy, a las seis y media de la mañana, he recibido una noticia impactante. Los Chichos actúan mañana en una plaza de la ciudad con motivo de las fiestas de la patrona. LOS CHICHOS. Lolailo lailo lolai lolai. ♪♪♪♪
Ya tengo organizado el plan. Comeré temprano en el “Mardona” y me voy a poner en primera fila, para que ninguna cani me quite el sitio. Si no soy capaz de saltar al escenario, les tiraré el sujetador desde abajo. Ya sé lo que me voy a poner. Tengo un pantalón de chándal blanco con una franja ancha de color rosa en los costados. Camiseta de tirantes ajustada por encima del ombligo para que se me vea el “pircin”. La tengo en verde aceituna y en amarillo. Decidiendo cuál me pongo. Zapatillas Nike blancas. Y me voy a coger una cola alta para que se vean bien los pendientes de aro que me voy a comprar esta tarde. Son tan grandes que cabe un loro colgando.
No puedo ni respirar del entusiasmo. Estoy al borde del paroxismo. Me vienen a la memoria aquellos viajes en autobús a la playa, cuando compartíamos pasillo con lo más granado de la sociedad local. Ellos llevaban radio casettes grandes como armarios. Y en aquellos aparatos sonaban Los Chichos que daba gloria.

3 sept. 2009

El otorrino


Esta mañana me levanté con el oído derecho taponado. No oía nada y tenía la misma sensación que cuando tienes un catarro de nariz y tienes la cabeza llena de mocos. Llevan dos años los médicos de la mutua diciéndome que tengo tapones en los oídos. Yo hasta que no reviento no voy al médico, así que he esperado a reventar. Hoy mismo he querido ir porque la semana que viene tengo programado un viaje en avión y ya sé lo que es un dolor de oídos por culpa de la presión.
Llamé al primer otorrino que encontré en mi libro de médicos. Tardó en coger el teléfono. Tenía la voz cascada y me dio cita para las once de la mañana. Raro, ¿no? El mismo día. Allí me presenté diez minutos antes, por aquello de la puntualidad que me caracteriza. La puerta de la consulta estaba abierta y el médico me llamó desde su despacho para que pasara. Ni enfermera ni cuentos. Cuando lo vi estuve a punto de salir corriendo. Era un tipo grandón, desgreñado, melenudo, sin afeitar. Su despacho parecía sacado de una película antigua, pasado de moda, iluminado por una luz mortecina. La silla de pacientes era como la de los barberos de las películas. Me hizo sentar en ella y me dio la espalda. Cuando se volvió tenía en las manos una jeringuilla enorme, igual que una que vi en un documental, que la usaban para anestesiar a un hipopótamo. Introdujo aquello en mi oreja mientras me hacía sostener una cuña metálica bajo mi cara. De la jeringuilla salió agua a presión, de tal manera que pensé que iba a salir por el oído contrario. Sacó la jeringuilla de mi oreja, miró dentro y dijo: “Tiene usted el conducto muy estrecho”. Y volvió a cargar la jeringuilla. Empecé a rezar. “Este me deja sorda”, pensé. Una vez más entró aquella agua a presión en mi cabeza. Luego metió unas pinzas y sacó el tapón. No pude verlo porque me quité las gafas cuando comenzó toda la operación. Una pena. Me gusta a mí ver esas porquerías.
Me despachó enseguida y volví a la oficina. Bueno, confieso que entré en Zara por el camino.
He pasado el resto del día con burbujas en la cabeza y una ligera escora hacia estribor.

31 ago. 2009

Medea

Cuando Eurípides escribió esta tragedia griega no podía imaginar ni en sus peores pesadillas que en el siglo XXI alguien la pasaría por el filtro del Ministerio de Igualdad convirtiendo a su protagonista en una víctima de la violencia de género y que, durante la representación de su obra más famosa, circularía por la escena un coche arrastrando una roulotte con Medea dentro.
Todo esto ocurrió el sábado en el teatro romano de Mérida. Era mi primera experiencia en este lugar. Acudí junto a cinco amigos esperando disfrutar de una obra clásica en un entorno espectacular. Lo del entorno cumplió todas mis expectativas. Impresiona verse allí, en un lugar que ha visto pasar tantos siglos de historia, una iluminación perfecta, un público entregado, unos asientos incomodísimos. Gradas de piedra con unos cojines rojos numerados. El respaldo son las piernas del espectador que se sienta detrás. Mi vecino de la derecha se sentó con las piernas abiertas y su brazo izquierdo en jarras, dejándome un espacio mínimo. O me encogía o me tiraba encima del matrimonio portugués de mi izquierda. No me atreví a protestar. Estábamos todos un poco tensos. Los portugueses se marcharon antes de finalizar la obra. Me dio vergüenza patriótica. ¡Qué habrán pensado!
La representación comenzó a las once de la noche. Tres minutos antes, se presentó por la parte alta de la cavea ima una mujer envuelta en una gabardina, pañuelo en la cabeza y zapatos de tacón. Según fue descendiendo por la escalera descubrí que se trataba de Blanca Portillo, que en el programa aparecía como actriz principal, es decir, como Medea. “Empezamos mal”, pensé. “Nos hemos equivocado de obra, de día o de teatro. No, de teatro no.” Pues no, aquella era Medea, pero una Medea políticamente correcta, mujer sufridora que tiene que matar a la futura esposa de su marido y a sus dos hijos porque no le queda más remedio. Se ve obligada a ello por las circunstancias, porque es una mujer maltratada. Jasón, por su parte, come bocadillos de chorizo, bebe cerveza y viste como un mafioso italoamericano.
Los hijos de Medea, dos mini actores de seis años, se dedican a corretear por la escena en calzoncillos. Doce de la noche, seis años, trabajando, en calzoncillos. Eso tiene que ser ilegal, seguro.
El narrador comienza la obra caracterizado de centauro, metido en un cuerpo de caballo del que sale al cabo de unos minutos. La primera vez que habló bien creí que iba al suelo con caballo y todo.
El escenario estaba cubierto de paja, paja suelta y balas de paja. Los actores se traían un trasiego de carreras arriba y abajo, balas arriba y abajo, levantando una tremenda polvareda que podía haber dejado en el sitio a cualquier alérgico a la paja.
Sacaron al escenario a una oveja y a cuatro perros.

Al final, sangre, sangre por todos lados. El centauro con dos piernas cubierto de sangre, la novia de Jasón cubierta de sangre. Tras dos horas y media de sufrimiento, yo misma hubiera matado a Medea, a Jasón, a la oveja, al centauro y al desgraciado del director. Los niños hubieran salvado la vida. Fueron lo único simpático de la noche.
¿Es esto teatro alternativo?


26 ago. 2009

Elgin el Chorizo



Kalliope es una griega muy griega, tan griega que cada vez que visita el British Museum se le eriza el vello de los brazos, le sale humo de las orejas, se le hincha el pecho hasta casi explotar, el rostro se le torna de color verde, llegando a parecer el Increíble Hulk, pero sin perder la camisa. Porque Kalliope no soporta ver la colección Elgin en suelo británico. Kalliope odia a Lord Elgin con todas sus fuerzas.
Después de mucho meditarlo, ha decidido pasar a la acción y recuperar los mármoles robados de su querida Grecia, aprovechando la reciente inauguración del Museo de la Acrópolis. “Si ellos fueron unos chorizos, yo más.”
Acompañada de otros diez cómplices tan griegos como ella, ha planeado el robo de los mármoles de Elgin, expoliados a Grecia en el siglo XIX.
Kalliope visitará esta tarde el Museo disfrazada de inocente turista griega. Permanecerá en él hasta la hora de cierre, pasando desapercibida entre los grupos de españoles, italianos y japoneses que inundan sus salas durante esta época del año. Justo un minuto antes del cierre, Kalliope entrará en la sala 62. Allí ha elegido un sarcófago egipcio donde esconderse. Es suficientemente ancho para acoger a la momia y a Kalliope, que sufre extrema delgadez. Lleva semanas ensayando la cara de momia delante del espejo. Unos harapos hábilmente colocados harán el resto.
A las doce en punto de la noche Kalliope saldrá de su escondite, abandonando a la momia a su suerte. Descenderá a la planta baja y abrirá la puerta principal del Museo para dar acceso a sus diez cómplices. Estos habrán dedicado la tarde a aparcar camiones de gran tonelaje en los alrededores del edificio. La operación de traslado de los mármoles desde las salas del Museo a los camiones ocupará unas cinco horas y media. Una vez finalizada, los camiones se dirigirán a la terminal de cruceros de Tilbury, a pocos kilómetros de Londres. Un buque crucero que realiza la travesía Londres/Islas Griegas les estará esperando. La tripulación también es griega muy griega. Los mármoles serán estibados en un compartimento previamente preparado en la sala de máquinas. El próximo 12 de Septiembre está prevista la escala del buque en el puerto de El Pireo. Allí esperarán alborozadas las autoridades helenas, totalmente ajenas al conflicto diplomático que la operación causará.

22 ago. 2009

Plan Z

El Sr. Presidente vio dos documentales seguidos antes de meterse en la cama. Uno de National Geographic sobre el avance de la desertización en el sur del continente europeo y otro en el Canal Historia sobre la China de Mao. Esto, unido a los dos cafés solos que se tomó con sus guardaespaldas a las nueve de la noche, provocaron que no pudiera conciliar el sueño fácilmente y extrañas ideas se fueran formando en su cabeza.
A las 04:36 el Sr. Presidente cogió el teléfono y llamó a la Sra. Vicepresidenta:
- Mari Tere, soy Jose.
- Ya sé que eres Jose, desgraciao, ¿no sabes qué hora es?
- Esto es importante, Mari Tere, he tenido una gran idea
- ¡Diossssssssss!, pensó Mari Tere, aunque Mari Tere no cree en Dios.
- Vamos a hacer una revolución cultural que se van a cagar.
La gran idea del Sr. Presidente se puso en marcha inmediatamente, llamándose “Plan Z” y consistiendo en lo siguiente:
Se proporcionó a La Benemérita un nuevo uniforme, consistiendo en tricornio, capa española y escopeta. Los miembros de la misma recibieron órdenes de reunir en plazas y estadios de fútbol a los mozos mayores de 18 años. Se les embarcó en autobuses y se les distribuyó a lo largo y ancho de la península (excluyendo Portugal) con un equipo para cada cuatro en el cual se incluía tienda de campaña, manual de supervivencia, cinco latas de fabada asturiana, dos cantimploras con agua del grifo, seis bolsas de semillas de árbol autóctono y cuatro monos de trabajo en color azul marino. Con sus propias manos (el presupuesto nacional ya no alcanzaba para adquirir palas) debían cavar agujeros en la tierra, introducir en ella las semillas y vigilar que éstas germinaran y de allí salieran frondosos árboles durante los siguientes 10 años. Pasado ese tiempo, el Sr. Presidente, que aprovechando la revolución cultural se autonombró presidente vitalicio, envió su coche oficial a Gibraltar con estrictas instrucciones para el chófer y su acompañante. Debían meter en el asiento de atrás a al menos cuatro monos y trasladarlos a Punta Tarifa, donde él les estaría esperando personalmente. Una vez allí el Sr. Presidente pronunció un discurso cargado de palabras pero ausente de contenido. A punta de pistola se instruyó a los monos para que treparan al primer árbol y atravesaran España de punta a punta sin poner una pata en el suelo, llegando al Cabo Peñas, sito en la costa asturiana. Un equipo de Televisión Española siguió a los animales durante su periplo, que duró exactamente 37 días, 14 horas y 6 minutos. El pueblo enfervorecido esperaba la llegada de los simios. El Sr. Presidente pronunció un nuevo discurso y dio por finalizado el Plan Z, sin facilitar detalle de los gastos.

16 ago. 2009

Capitalismo

Acabo de pasar junto a la enorme tienda de los chinos donde estaba Ivarte. Esa tienda de chinos donde Rocío se compró las botas que le valieron el premio al Complemento más Hortera en el concurso celebrado las pasadas navidades. Tienda que sigue siendo un misterio para mí, porque no la he pisado todavía. Ya el escaparate me da urticaria, de las cosas tan terribles que venden.
Los chinos cabrones han cogido vacaciones. Lo que me faltaba por ver. Se han hecho capitalistas. “Volvemos en Septiembre”, decía el cartel en la puerta. Los cristales tapados con papel marrón. ¡Vacaciones! ¿A dónde va un chino de vacaciones? Nunca he visto un chino en la playa, o un chino subido a la Giralda, o un chino en el Parque Warner, o un chino comiéndose un bocadillo de calamares en la Plaza Mayor de Madrid, o un chino en los coches de choque en las ferias de verano, o un chino corriendo en los Sanfermines. ¿Dónde rayos se meten los chinos? Debate abierto.

7 ago. 2009

Objetivo: Birmania


El miércoles tuve que visitar un barco con tripulación birmana. Birmania se llama ahora Myanmar. Vamos a quedarnos con el nombre antiguo porque si los llamo myanmarianos esto va a parecer un episodio de Star Trek.
El capitán era un manojo de nervios. Estuve más de tres horas a bordo y no lo vi sentarse ni una sola vez.
Durante mi estancia a bordo tuve ocasión de observar a los tripulantes, hacer un Sudoku en mi iPhone, cenar y trabajar también.
En los barcos con tripulación oriental es costumbre que todos aparezcan por la oficina para cualquier cosa con tal de ver a la mujer que está a bordo. Un acontecimiento eso de una mujer a bordo. Yo, por mi parte, me muero de ganas de sacarles fotos a ellos porque algunos parecen dibujos animados.
Uno de los tripulantes daba grima. Cuando lo mirabas de perfil podías ver los dos lados de la cara. Haced la prueba. Nosotros de perfil ocultamos completamente el lado opuesto. A él le sobresalía y se veía el otro ojo y el moflete.
No suelo comer en los barcos y rechacé la oferta de cenar. Sin embargo, no me hicieron ni puñetero caso. Apareció un amable tripulante con dos platos llenos de sándwiches sin cortezas. El contenido era amarillo. ¡Ummm, queso!, dije al verlos. Pues no, no era queso. Era huevo con mantequilla. No era una tortilla, estaba frío, era como un huevo revuelto pero no lo era. Mejor no darle más vueltas. Para beber, Coca Cola Classic, algo que aquí no tenemos. Se supone que mantiene el sabor original. Como servilleta, un pañuelo de papel para los mocos.
Los birmanos hacen como en el Oeste. Mascan tabaco. O al menos eso quise pensar. Llevaban unas bolsas de plástico conteniendo una hierba pegajosa. La metían en la boca, en cantidades tales que no podían hablar ni casi masticar. A la hora de escupir, no se privaban de hacerlo en la papelera de la oficina del barco.
Son muy simpáticos y amables estos birmanos. Una vez vino un barco dos viajes seguidos y el capitán me trajo un regalo la segunda vez. Era un bolso feo feo que te cagas.

30 jul. 2009

Cheese rolling


Que los ingleses son unos marcianos es conocido por todos. En el pasado, mientras unos se dedicaban a invadir y colonizar [¡Gibraltar español!] mundo, otros inventaban deportes desde casa. Muchos han tenido aceptación, como el fútbol, el rugby o el polo. Mención aparte merece el cricket, que aunque han intentado explicármelo diez o doce veces, aún no consigo entenderlo. Otras prácticas deportivas han quedado en casa, creo que más por vergüenza que por falta de popularidad. Tenemos el lanzamiento de troncos de árbol a distancia o el “Cheese rolling”. Este curioso deporte consiste en tirar un queso colina abajo y salir corriendo detrás para intentar atraparlo. Dudo que nadie lo haya conseguido nunca, porque el queso puede alcanzar velocidades de 112 Km/hora. En la carrera se producen roturas de todo tipo: brazos, piernas, crismas.
Ya que YouTube amablemente ofrece imágenes del evento, os dejo en sus manos.

29 jul. 2009

¡Hijos de puta!


28 jul. 2009

De perros y gatos


Siempre tuve terror a los gatos, sobre todo desde que una vecina acogió a uno y éste le devolvió el favor poniéndole los brazos como un cristo a base de arañazos. Como no hay mejor terapia que un choque frontal, cuando llegué a Inglaterra por primera vez me encontré viviendo en una casa con un perro y dos gatos. Lo del perro no fue problema. Rosie era un cachorro de color negro, de raza desconocida, con la lengua llena de lunares azules, fenómeno para el que aún no he hallado explicación. No sé si era una enfermedad mental, pero tal parecía. Rosie estaba como una cabra.
Los gatos eran macho y hembra. El macho se llamaba Max. De la hembra no consigo recordar el nombre. Solía verla en la tapia del jardín observándonos por la ventana. Sólo entraba a comer por las mañanas. El resto del día lo pasaba por ahí. Entre nosotros, era un poco ligera de cascos. Un día apareció por casa con el cuerpo lleno de heridas y le faltaba un trozo de oreja. Seguramente una esposa celosa.
Max era un gato de su casa. Los primeros días yo lo miraba con recelo, hasta que él tomó la iniciativa. Un día estaba en mi habitación, estudiando, cuando saltó de repente sobre la mesa, se colocó encima de los papeles y se me quedó mirando fijamente, a pocos centímetros de mi cara. Así nos quedamos un momento, hasta que le pregunté: “¿Qué quieres exactamente?”. Pero como los gatos ingleses no hablan español (ellos dicen “miow” y no “miau”) continuó mirándome sin responder. En un arranque de valor acerqué la mano lentamente y comencé a acariciarlo en el cuello. Tremendo error. Nunca más fui capaz de deshacerme del animal. Comenzó a ronronear y a pedir más. Por las noches tenía que cerrar la puerta porque aparecía de madrugada a charlar conmigo. Y cuando Rosie, la cabra loca, lo perseguía por las escaleras, venía a refugiarse en mi habitación.
Los gatos ingleses son de concurso. Tienen el doble de tamaño que los nuestros. Max y la ligera de cascos eran de color blanco y negro.
Hace tiempo que murieron los tres.

26 jul. 2009

Desolación

Hoy he tenido que trabajar. Soy una víctima de la globalización (qué bien queda esta frase aunque esté totalmente fuera de contexto).
A las tres menos cuarto de la tarde he vuelto a casa andando desde la oficina. Por el camino me he entretenido observando la fauna que puebla la ciudad un domingo de verano, a 37ºC de temperatura. No hay españoles, señoras y señores, no hay ni uno. Bueno, estaba yo. Me he cruzado con un señor negro como un zapato, otro de color marrón oscuro; abuela, madre y dos hijos gitanos rumanos, dos peruanas diminutas vestidas con esos trajes tan simpáticos con blusa de volantes y faldas de colorines, un chino de restaurante con una bolsa de reparto de comida. Y en la Plaza de las Monjas dos turistas haciéndose fotos en la fuente. ¿Qué tendrá esa fuente, que no es la primera vez que encuentro gente allí con las cámaras, como si aquello fuera la Fontana de Trevi?
Por lo demás, desolación total. Todos los españolitos vuelta y vuelta al sol, en la playa. ¿Así cómo vamos a levantar el país?

21 jul. 2009

Cerrado por guardia

Volveré en breve....................... espero.

19 jul. 2009

Botellón de puretillas



Laura lleva una semana con un subidón de euforia. Desde el martes sabe que ya es licenciada en Ingeniería de Caminos. Lo que no le cuenta a nadie es que, desde que finalizaron las vacaciones de Navidad, sufre pequeños ataques de ansiedad y tiene un nudo en el estómago del cual no logra deshacerse. A sus 23 años tiene miedo de hacerse mayor. La entrada en la madurez, en la edad adulta, es inevitable.
Laura está pasando unos días de descanso en casa de unos familiares en la costa. A las nueve la llamaron dos amigas para salir. “No, voy a ir a un botellón de puretillas con mi tío”. La curiosidad puede con ella.
A las once y media de la noche caminan por la playa hacia el lugar donde los han citado. Una vez allí, Laura presencia con sorpresa lo inesperado. Siete cuarentones tienen dispuesta sobre la arena una manta de cuadros, de esas con flecos. Sobre ella todo tipo de bebidas alcohólicas, varias cajas de galletas, frutos secos, una nevera con hielo, un paquete de azúcar de caña, otro con palos de canela. Iluminando la escena, una lámpara de camping.
Dos de los presentes se hayan inclinados sobre un paquete de papel de aluminio. Están preparando sendos canutos. Todos los participantes ríen sin interrupción.
Junto a la manta, una cafetera Nespresso con caja y todo. Laura no se atreve a preguntar el motivo de su presencia. “¿Para qué rayos quieren una cafetera en la playa, si no hay enchufes?”
Dos jovencitas del botellón contiguo se acercan a pedir tabaco. “¿Cuántos años tenéis?”, pregunta uno de los cuarentones. “Diecisiete……… cada una”, contestan ellas, deseando salir corriendo para contar a sus amigos cómo es el botellón de al lado. Risas.
Los cuarentones han olvidado traer un mechero. Ninguno de ellos fuma habitualmente. Excursión al botellón contiguo. Risas con los jovencitos, intercambio de cigarrillos contra mechero. Más risas.
A las tres y media se da por finalizado el botellón. Varios de los cuarentones son responsables padres de familia que tendrán que levantarse pronto para atender a sus retoños.
Laura se acuesta con una sonrisa en los labios y, por primera vez en muchos meses, su estómago está relajado. Lo de ser adulto también puede ser divertido.

17 jul. 2009

Modern nature

15 jul. 2009

"Bolinhas"



Mario cruza a la isla de Tavira en el primer barco de la mañana y pasea su mercancía en una cesta de mimbre como la de Caperucita, al grito de: “Boliiiiiiiiiiiiiiiiinhaaaaaaaaaaaaaaaas”.
Nunca he comido las “bolinhas” de Mario. Son donuts en pelota de tenis, sin agujero, hechas de masa y cubiertas de azúcar gorda. No es el manjar más adecuado para un día de playa, pero él insiste con su gracia y simpatía. Algo venderá cuando vuelve todos los días.
Entre él y yo se ha establecido una especie de pelea de gallos sin contacto. Según lo veo venir por el camino del embarcadero, mientras desayuno, grito a todo pulmón: “Boliiiiiiiiiiiiiiiiinhaaaaaaaaaaaaaaaas”. Y él me responde con el mismo grito.
Me parto. Acabo de buscar en internet y resulta que en YouTube hay un video suyo. No hay nada más que contar después de verlo. Mario ya es un personaje mediático.


13 jul. 2009

Luna de miel

Servando y Ana María residen en Vallecas. Ana María es de Madrid de toda la vida. Servando emigró junto a sus padres a mediados de los 70 desde su pueblo, Motilla del Palancar (Cuenca).
Servando y Ana María contrajeron matrimonio el pasado fin de semana. El lunes tomaron el autobús Madrid/Huelva y a continuación el autobús Huelva/Punta Umbría. En este momento se encuentran hospedados en un enorme complejo hotelero de cuatro estrellas.
Servando es un hombre de mundo. Todos los años viajaba con sus padres a Motilla del Palancar para pasar las Navidades y las vacaciones de verano. Ana María apenas conoce los alrededores de Madrid. En la agencia de viajes les ofrecieron una estancia de quince días en la Riviera Maya, pero quedó descartada debido al pánico a volar que sufre Servando. La opción crucero por el mediterráneo fue rechazada por Ana María. Los peligros del mar son muchos.
Al llegar al hotel les fueron entregadas sendas pulseras de plástico azul que les acreditan como huéspedes “Todo incluido”.
Servando acaba de estrenar unos pantalones pirata que dejan a la vista sus muy velludos tobillos, a juego con un par de sandalias de cuero compradas en el rastro madrileño. La camiseta es de tirantes. Hombros igualmente velludos.
Ana María es la discreción personificada, aunque para su luna de miel ha decidido lanzarse al vacío. Hoy viste biquini rosa chicle con pareo amarillo, chanclas rosa chicle con una margarita de tela como adorno y una diadema amarilla.
Se instalan en las hamacas que el hotel tiene dispuestas alrededor de la piscina. A las 13:15 hrs comienzan a desfilar huéspedes camino del buffet restaurante. Servando, que tiene buen diente, decide realizar una primera incursión. Los ojos de Servando salen inmediatamente disparados de sus órbitas. El comedor es una estancia de tamaño superlativo. En el centro hay dispuesta una mesa alargada conteniendo los más deliciosos manjares jamás vistos por Servando. Perritos calientes, hamburguesas con queso, pizzas, macarrones con tomate. Servando no espera a su esposa y comienza a comer sin tino. Al cabo de media hora vuelve a la piscina, donde Ana María continúa tomando el sol ajena a todo lo anterior. A las 14:30 hrs Ana María sugiere ir a comer. Servando acompaña a su esposa al buffet restaurante y vuelve a comer como si fuera la primera vez. En esta ocasión, finaliza con dos yogures de pera y una mousse de chocolate.
Vuelven a instalarse en las hamacas, sobre las que dejaron sus toallas antes de ir a comer para no perder el sitio.
A las 17:15 hrs Servando ve pasar a un adolescente sosteniendo un plato con dos perritos calientes y patatas fritas. “Voy a merendar, Anita. Quedé con hambre”. Y Servando vuelve a entrar en el buffet restaurante, donde están dispuestos los mismos alimentos, a excepción de los macarrones con tomate, sustituidos por bocadillos de Nocilla.
Retorna Servando a la hamaca portando un plato con: 1. Hamburguesa con queso, tomate y mayonesa. 2. Patatas fritas. 3. Un perrito caliente. 4. Un bocadillo de Nocilla. 5. Dos yogures de pera. En la otra mano, botella de medio litro de Coca Cola. Ana María mira de reojo a Servando y piensa para sí misma: “Tenía que haberme casado con Ricardo, ya me lo dijo mi madre.”

11 jul. 2009

Millenium

Apenas me quedan 10 páginas para finalizar la lectura de “Millenium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres”, el best seller de Stieg Larsson. Llevo desde la mitad del libro preguntándome qué es lo que ha hecho de éste semejante fenómeno editorial, habiendo logrado que hasta los intelectualoides lo lean y reconozcan haberlo leído. No deja de ser una novela negra entretenida, como otras muchas. ¿Es porque el autor ha muerto? ¿Es porque han creado una campaña de marketing sensacional? Ambas cosas tendrán que ver, supongo.
Y lo que nadie comenta es qué tipo de mente retorcida ha sido capaz de imaginar esta trama. Porque el argumento se las trae. Hay que estar un poco zumbado.
Voy a ver si me entero de quiénes son los del marketing para que me promocionen el blog y me hagan millonaria. Pero de morirme, nada, ¿eh?
Empezaré en breve a leer Millenium 2, a ver si le encuentro el intríngulis.

Para los aficionados, aconsejo las novelas de Kay Scarpetta escritas por Patricia Cornwell. Es preciso leerlas en orden. Ahí sí que hay vísceras.

9 jul. 2009

Obituarios



Vamos a poner un poco de orden en la lista de muertos, que ya me están liando.

David Carradine. Kung Fu
228 pasajeros. Aeropuerto 77
Farrah Fawcett Majors. Los Angeles de Charlie
Michael Jackson. Thriller
Karl Malden. Las calles de San Francisco
Dalilah Mimouni. El ataque de la gripe porcina
Pina Bausch. El lago de los cisnes
Baltasar Porcel. Exercicis més o menys espirituals
Cristina. La tortuga de mi vecina

7 jul. 2009

Deportes extremos

Fermín (a quien felicitaríamos hoy por su santo si estuviera vivo) conducía un camión hormigonera de 8 a 5 de lunes a viernes, con una hora de descanso para comer. En realidad, Fermín descansaba bastante más que la hora para comer. Cada vez que se detenía en una obra para entregar la mercancía que no paraba de girar dentro de su camión hormigonera, Fermín contaba con alrededor de una hora de descanso. La media de paradas por día venía a ser de cuatro a cinco horas. “Nada mal”, pensaba Fermín para sus adentros. Los primeros meses, Fermín aprovechaba las paradas para silbar a las chavalas que pasaban por delante de la obra, compartir los bocadillos de chorizo de los peones o dormir cortas siestas tirado sobre los asientos del camión. Estas actividades acabaron por aburrirle mortalmente y se convirtieron en un peligro para su salud, pues Fermín engordó dieciséis kilos sin apenas darse cuenta.
Tras varios días de deliberaciones consigo mismo, siempre en horas de trabajo, llegó a la conclusión de que necesitaba ocupar su tiempo en una actividad saludable y productiva. “Si estudio una carrera sentado en el camión, voy a tener que pensar mucho y seguiré engordando”, con lo cual la cuestión intelectual quedó descartada. Así que Fermín tomó una decisión que cambió su vida. Entró en internet y buscó “DEPORTES EXTREMOS”. Le llamó la atención uno llamado “Salto Bungee”. En Wikipedia encontró lo siguiente: “Consiste en hacer un salto al vacío desde una considerable altura, desde puente, plataforma o grúa, generalmente con una conexión desde los tobillos a una cuerda elástica, que permite, primero, caer acelerando, luego amortigua la caída y provoca rebotes.” Había encontrado la solución.
Lo que Fermín no fue capaz de encontrar por ninguna parte fue la cuerda elástica, así que fabricó una en casa con materiales desconocidos. Su primer y último salto tuvo lugar el pasado miércoles. Fermín subió a lo más alto de la grúa que opera en la construcción de un rascacielos. Ató la cuerda, se ajustó un casco de ciclista, respiró hondo y se lanzó al vacío. Fermín consiguió, por fin, divertirse mortalmente. ¡Plof!

5 jul. 2009

Tavira 2009 (Segunda parte)


A Tavira vamos siempre los mismos, un grupo de entre siete y diez personas. Luego se añaden personajes varios, amigos de esas siete o diez personas. Podemos llegar a ser unos veinte en algunos momentos. Los hay que pasan el fin de semana entero, otros pasan sólo un día, y otros salen huyendo a la primera oportunidad sin que nunca más se sepa de ellos.
Siempre rememoramos la asistencia de:
- aquella pareja que nos hizo cantar canciones de campamento sentados junto a las tiendas, y que nadie me quita de la cabeza que eran misioneros.
- la feminista sin complejos que no llevaba ropa interior bajo el vestido. “No sabéis cómo se oxigena el cerebro”, nos dijo. “Cada vez que tengo una reunión importante me las quito”. No, no pienso probarlo.
- El crío de tres años que al oír la frase “Tengo una pereza terrible” contestó “Yo quiero verla”.
Todos los años amenazo con comprarme una escopeta de cañones recortados para acabar con las malditas tórtolas que cantan sobre nuestras tiendas tan pronto amanece. Es un ruido repetitivo, cansino, asesinable. Una ametralladora sería otra opción.
Hay un hotel estupendo justo al otro lado del río, Vila Galé Albacora. Pero nosotros insistimos en dormir en tiendas de campaña. Los hay que han llegado al culmen de la sofisticación. Colchones inflables, sábanas, lámparas, cafetera. Yo, con mi naturaleza asceta, sigo durmiendo sobre el suelo metida en el saco de dormir que mi hermano compró en el año 75 en la tienda del Frente de Juventudes.

3 jul. 2009

Tavira 2009 (Primera parte)


Es tradición pasar el último fin de semana de Junio en la isla de Tavira, Portugal. A la isla se accede en un pequeño barquito que siempre tememos que se hunda durante la travesía de cinco minutos. En la isla hay un camping y una docena de chiringuitos donde nos ponemos ciegos de comer arroz de marisco y otros suculentos alimentos. Personalmente, mi dieta se reduce al arroz desde que llego hasta que me voy. Para el desayuno tengo que prescindir de él porque no encuentro chiringuito que me lo prepare. A cambio, devoro “tostas mixtas” (tostadas de jamón, queso y mantequilla).
La rutina es siempre la misma. Nos vemos a las 16:30 hrs del viernes en una cafetería de Huelva, salimos sobre las 17:30 hrs. Llegamos a la isla sobre las 19:00 hrs. Montamos las tiendas, nos vamos al chiringuito a tomar algo, cenamos como bestias, nos vamos al chiringuito a tomar algo, nos acostamos en las tiendas, dormimos poco y mal, nos levantamos sobre las 08:00 hrs, esperamos con un agujero en el estómago hasta que abren el chiringuito a las 10:00 hrs, devoramos las “tostas mixtas”, nos ponemos el bañador, vamos a la playa, vuelta y vuelta al sol hasta las 14:00 hrs, nos vamos al chiringuito a tomar algo, nos vamos a otro chiringuito a comer arroz de marisco, nos vamos a la playa hasta las 21:00 hrs, nos duchamos, nos vamos al chiringuito a tomar algo, nos vamos a otro chiringuito a comer arroz, nos vamos al chiringuito a tomar algo, nos acostamos en las tiendas, dormimos poco y mal, nos levantamos sobre las 08:00 hrs……
Entre tomar algo y tomar algo nos partimos de la risa. Y a la vuelta nos damos cuenta de que hemos aparcado durante dos días y medio todos los problemas, los malos rollos, el estrés, la rutina.
En la isla no hay coches. ¿Quién puede presumir de haber pasado dos días seguidos sin ver u oír un coche?
La tradición data de 1994. (Coño, no hemos celebrado el 15 aniversario)
Este año hemos descubierto con horror que SOMOS LOS MAS VIEJOS DEL CAMPING. Nos vemos rodeados de adolescentes celebrando el inicio de las vacaciones escolares con botellones sin fin. Nosotros hemos alcanzado ya el estatus social que nos permite tomar algo en el chiringuito.

2 jul. 2009

El misterio de la taquilla 214






La taquilla 214 permanece cerrada desde el día 09 de Abril.
Misterio.

29 jun. 2009

Bañadores acorazados

Domingo. Mediados de Julio. 07:35 hrs. Los Santos de Maimona, provincia de Badajoz. Cuarenta y dos almas suben a un autobús fletado por el Hogar del Pensionista.
10:45 hrs. Punta Umbría, provincia de Huelva. Cuarenta y un almas bajan de un autobús. El alma cuarenta y dos bajó a orinar en Calzadilla de los Barros y se quedó en tierra.
Todas ellas transportan sombrilla, silla de playa y nevera de plástico comprada en el chino que ha abierto negocio en la Carrera Chica. Las neveras contienen, en su mayoría, botellas de cerveza Cruzcampo (2 litros), una barra de pan cortada en dos llevando en su interior chorizo de la sierra con Tulipán o chopped pork del que tiene aceitunas por medio, dependiendo del nivel económico de cada uno. En un arranque de exotismo, una de las neveras contiene un picadillo de atún que no llegará a ser consumido. Caerá por accidente sobre la arena a las 14:57 hrs, derramando los tres cuartos de litro de aceite que contiene.
Las almas 37 y 38 son dos viudas de 65 y 67 años respectivamente. La señora Juani y la señora Rosario hacen dos escapadas a la playa durante el verano, una en Julio y otra a principios de Septiembre, justo antes de las fiestas de Nuestra Señora de la Estrella. Para ello adquirieron sendos bañadores idénticos en Badajoz capital, cuando tuvieron que ir al médico del corazón en el año 2003.
La señora Juani y la señora Rosario cosen en casa. De un retal que adquirieron en el mercado de los jueves confeccionaron dos vestidos sin manga en tonos de gris estampado, porque ahora están de alivio tras diez años de luto riguroso. Los maridos de la señora Juani y la señora Rosario murieron trágicamente el mismo día. El Pedro cayó a una fosa séptica que estaba limpiando y el Antonio se tiró a salvarlo, falleciendo ambos por falta de oxígeno.
La señora Juani y la señora Rosario establecen campamento en la orilla, totalmente ajenas al movimiento de las mareas. Con sus vestidos de tirantes se acercan a mojarse los pies. Una ola rompe en ese preciso instante, mojándoles los vestidos. Ellas los levantan hasta la cintura, dejando a la vista idénticos bañadores negros acorazados que dejan también a la vista las bragas de cuello vuelto que la señora Juani y la señora Rosario no se quitan jamás, porque ellas son dos señoras decentes.

26 jun. 2009

Los Angeles de Charlie

Si el cochino de Kung Fu tuvo su minuto de gloria, ella tiene el mismo o más derecho. Ha muerto Farrah Fawcett. Ya se podía haber muerto mañana, que me ha hecho escribir dos días seguidos y no era eso lo pactado.
He tenido que buscar el nombre en Internet para asegurarme de que lo escribía bien. Mira que es difícil el nombre. Cuando salía en Los Angeles de Charlie estaba casada y se llamaba Farrah Fawcett Majors. Ahí queda eso.
Ella era la rubia de las tres, quizás la más guapa; la que corría detrás de los malos con aquel peinado imposible. Me ha hecho mucha gracia encontrar esta foto porque me acuerdo perfectamente de la imagen, bajando con el monopatín, cuando estaban tan de moda los monopatines. Nosotros los usábamos para bajar el paseo de Santa Fe, no como ahora, que hacen esas cosas tan raras.
Señores, se nos muere todo el mundo. A ver lo que tardan en caer Starsky y Hutch.



25 jun. 2009

El 850


Mi padre adquirió en 1971 un Seat 850 de dos puertas color rojo sangre. En aquel artefacto recorríamos España una vez al año de sur a norte y vuelta. Dieciséis horas de viaje por la Ruta de la Plata en el mes de Agosto, sin radio, sin DVD, sin Teletubbies, sin aire acondicionado, sin cinturones de seguridad. La Ruta de la Plata en los años 70 era una carretera nacional donde te encontrabas camiones transportando cerdos, camiones transportando gallinas, camiones transportando forraje. Y nosotros con las ventanillas abiertas tragando olor a cerdo, olor a gallina, trozos de paja. Mi hermano y yo íbamos en el asiento de atrás, asiento de eskay que se te pegaba a las piernas haciendo ventosa. Y la voz de mi padre diciendo: “Como no paréis quietos, os bajo y vais andando.” Amenaza que era muy capaz de cumplir, por lo que parábamos quietos durante un largo rato hasta que se nos olvidaba que podíamos acabar en la cuneta.
El viaje de ida era incluso emocionante, porque íbamos a casa de los abuelos a pasar un mes, y a mí me encantaba ir a casa de los abuelos. La vuelta era otra historia. El paisaje seco y lleno de toros aburridos que recorríamos por Extremadura y Andalucía con el sol de frente, a más de 35 grados, era un verdadero horror. Llegábamos a casa con las caras acartonadas, los pelos alborotados y con ganas de volver al año siguiente, porque Asturias bien merecía el esfuerzo.

23 jun. 2009

Hay que ir con pies de oro

Ramonín tenía 16 meses cuando resbaló en la bañera, dándose un golpe en la cabeza aparentemente sin importancia. Su infancia transcurrió con normalidad. Fue un niño poco brillante en los estudios, pero con ciertas habilidades para las máquinas de pinball. Desde los 15 años trabaja de pinche de cocina en el restaurante “O’Caldiño” de la localidad almeriense de Roquetas de Mar.
Sus compañeros guardan como oro en paño una libreta verde de anillas donde apuntan las frases célebres que Ramonín pronuncia mientras friega platos, pela cebollas o barre las mondas de patatas esparcidas por el suelo.
Aunque sacadas de contexto pierden fuerza, pasamos a relacionar las mejores recogidas en los últimos dos años:

- La primavera la niña desespera.
- Hay que ir con pies de oro.
- Me he arrancado una uña como los presos de la guerra.
- A alguno se le va a caer la oreja de no cerrar la puerta.
- Voy a soltar un par de moscas, a ver si las cogemos.
- Eres más cuadrado que una oreja de pie.
- Le voy a escribir en la retina del ojo un lunar.
- Los "pescaos" se pelan comiendo.
- "Chica" es el diminutivo de "grande".
- ¿Habéis estado comiendo murciélagos por ahí?
- Me lo voy a apuntar en la espalda de la mano.
- ¡Cállate, que esto está a 15 kms de caliente! (con un vaso de café en la mano)
- Hay buitres con un sólo ala.
- Tornillos con chocolate.
- Donde hay confianza, la confianza mata.
- Lo que dice la gente queda obsoleto.
- Cállate, Manolo, que estoy hablando con mi mente.
- En Tahití hay un peñasco donde se ponen los pingüinos a descansar.
- Tú, cuando vayas por una calle, confirma siempre que no "haiga" baches.
- El Papa, cuando va por ahí, lleva una coronilla en la cabeza.
- Cría cuervos y te quedarás sin los dientes.
- Dormía como un candelabro.
- Me cago en la España doble.
- Esta chica, cuando hablo con ella, me “desquilibria”.
- Se quedó como un palo de teléfono sin corriente.
- El perro del hortelano diciendo “guau”.
- Cuando llueve, hay que aguantar el granizo.
- Yo ya he tirado hoy la ventana por la casa.
- Se te ha posado un “helicótero” en las gafas.
- Si matas a un informático, no tienes delito.
- Mi mujer se marea. Tiene malos los ciribelos.
- Me voy a comer un bocadillo con alguien dentro.
- Dice el refrán que después del vendaval viene el viento.
- Hay que ser nativo, comer con los dientes, no pegarte un pinchazo y comer con una goma. En vez de comer tritura de la trituradora.....
- Para ordeñar una cabra hay que ir con traje y corbata.
- El gitano entró allí por Troya. Luego subieron “parriba” y dejaron todo el rastro.
- Oye, ¿tú sabes quién es “Canígula”? El primo de la guerra de Troya y familia de Horacio.
- Una de cal y otra de cemento.
- Yo tuve, del verbo “tuver”.
- Tú lo que tienes que hacer es plantar una bellota en un yogur y, cuando crezca, la llevas al parque.
- ¿Tú te acuerdas de la película Dallas de Angela Channe?
- Imberbe es toda persona que es baja en pelos en la cara.