12 ene. 2010

Confesiones de un feto


Si aquí dentro hubiera ordenadores esto sería un blog. Llamémoslo diario submarino, porque estoy inmerso en un líquido y nado dentro. Lo malo es que cada vez hay menos espacio. Antes me hacía unos largos por las mañanas. Ahora apenas puedo mover los brazos.
Estoy acojonado, colegas. Ya puedo contar con los dedos de las manos los días que faltan para salir de aquí. Voy a conocer por fin a papá y a mamá. No es que no los conozca ya, es que no nos hemos visto las caras. A mí ya me han visto en fotos. Hay un tío muy bajito que me hace video y retratos de vez en cuando. Me da mucha vergüenza, porque al principio sólo querían verme los genitales. Cuando por fin me encontraron la colita, empezaron a centrarse en otras cosas, menos mal.
Me han dicho aquí dentro que cuando salga me tengo que hacer el loco una temporada, como un año más o menos, y que luego haga como que me voy enterando de las cosas poco a poco. No puedo ir de “enterao” porque los puedo matar del susto.
Ahí fuera se pasan el día hablando de mí. Creen que no me entero, pero yo estoy al loro de todo.
Me han puesto una habitación llena de barcos, y hay un armario que mamá enseña a todo el mundo, donde está la ropa que me voy a poner. También hay una bolsa que me ha regalado un amigo de papá y mamá que es farmacéutico. Dentro hay todo lo que hace falta para estar limpio. Incluso un termómetro que te lo pegan en la frente y da la temperatura en digital. Ya no hace falta meter el tubito con mercurio en la boca. ¡Qué pasada, tíos!
Papá y mamá tienen muchos amigos. Hay varias amigas de mamá que llevan coleguitas dentro. Uno se llama Iñigo y va a ser pijo. El sábado estuvimos charlando mientras las mamás miraban el armario. A él le queda todavía un rato largo para salir. Dice que le tengo que contar cómo es para estar bien preparado.
Todavía no saben cómo me voy a llamar. Ahora tengo nombre de artista americano. Es que papá no se decide. Dice que me tiene que ver la cara para saberlo. Pues, tíos, lo tenemos crudo, porque yo creo que al salir se te tiene que poner cara de “pringao”, fijo. Y no me van a llamar Pringao, ¿verdad?........¿VERDAD?
Mamá y papá me hablan mucho. No voy a poner aquí las cosas que me dicen porque me sonrojo. Veremos si luego tienen valor de decírmelas a la cara.
He tardado mucho en venir, por eso están que no cagan conmigo.
Mañana o pasado salgo, depende del frío que haga. Yo saco el dedito para medir la temperatura y ya veré lo que hago.

No hay comentarios: