22 ago. 2009

Plan Z

El Sr. Presidente vio dos documentales seguidos antes de meterse en la cama. Uno de National Geographic sobre el avance de la desertización en el sur del continente europeo y otro en el Canal Historia sobre la China de Mao. Esto, unido a los dos cafés solos que se tomó con sus guardaespaldas a las nueve de la noche, provocaron que no pudiera conciliar el sueño fácilmente y extrañas ideas se fueran formando en su cabeza.
A las 04:36 el Sr. Presidente cogió el teléfono y llamó a la Sra. Vicepresidenta:
- Mari Tere, soy Jose.
- Ya sé que eres Jose, desgraciao, ¿no sabes qué hora es?
- Esto es importante, Mari Tere, he tenido una gran idea
- ¡Diossssssssss!, pensó Mari Tere, aunque Mari Tere no cree en Dios.
- Vamos a hacer una revolución cultural que se van a cagar.
La gran idea del Sr. Presidente se puso en marcha inmediatamente, llamándose “Plan Z” y consistiendo en lo siguiente:
Se proporcionó a La Benemérita un nuevo uniforme, consistiendo en tricornio, capa española y escopeta. Los miembros de la misma recibieron órdenes de reunir en plazas y estadios de fútbol a los mozos mayores de 18 años. Se les embarcó en autobuses y se les distribuyó a lo largo y ancho de la península (excluyendo Portugal) con un equipo para cada cuatro en el cual se incluía tienda de campaña, manual de supervivencia, cinco latas de fabada asturiana, dos cantimploras con agua del grifo, seis bolsas de semillas de árbol autóctono y cuatro monos de trabajo en color azul marino. Con sus propias manos (el presupuesto nacional ya no alcanzaba para adquirir palas) debían cavar agujeros en la tierra, introducir en ella las semillas y vigilar que éstas germinaran y de allí salieran frondosos árboles durante los siguientes 10 años. Pasado ese tiempo, el Sr. Presidente, que aprovechando la revolución cultural se autonombró presidente vitalicio, envió su coche oficial a Gibraltar con estrictas instrucciones para el chófer y su acompañante. Debían meter en el asiento de atrás a al menos cuatro monos y trasladarlos a Punta Tarifa, donde él les estaría esperando personalmente. Una vez allí el Sr. Presidente pronunció un discurso cargado de palabras pero ausente de contenido. A punta de pistola se instruyó a los monos para que treparan al primer árbol y atravesaran España de punta a punta sin poner una pata en el suelo, llegando al Cabo Peñas, sito en la costa asturiana. Un equipo de Televisión Española siguió a los animales durante su periplo, que duró exactamente 37 días, 14 horas y 6 minutos. El pueblo enfervorecido esperaba la llegada de los simios. El Sr. Presidente pronunció un nuevo discurso y dio por finalizado el Plan Z, sin facilitar detalle de los gastos.

1 comentario:

Ricardo Arias dijo...

Una ingeniosa radiografía de cómo se planifica por este gobierno. Yo no descartaría que la realidad acabase superando también a esta ficción.
Por si acaso, me voy apuntando y me pido raptar a los monos, que parece lo más divertido del plan.