8 jun. 2009

El negro zumbón

Al senegalés lo vimos el año pasado en el telediario, tiritando de frío, abrazado a un guardia civil con guantes de látex. Al mes siguiente lo empaquetaron en un avión rumbo a la Península, porque a los negros nos los quedamos, pero hay que repartirlos para que parezcan menos.
El senegalés ha decidido convertirse en gaditano, y arrastra su gracia gaditana junto con su carro de la compra lleno de figuras de madera y pulseras de cuero. Entra en los bares en busca del público más peligroso: el grupo de amigotes con copa en la mano.
Hoy ha tenido suerte el senegalés. El grupo está compuesto por gente sana que acaba riendo con él en lugar de reírse de él. “Soy un negro zumbón, lo tengo más negro que Obama, hoy vas vestida de pija”. Y le compran dos pulseras. No como aquellos desgraciados el jueves pasado, que lo empujaron al suelo y le rompieron la jirafa grande, y lo hicieron llorar de rabia a escondidas.

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