2 oct. 2010

Una cateta en Grecia (Día 5)


Seis y cuarto de la mañana. Despierto. Voy a tirarme por el balcón. No, mejor me quedo en la cama. Siete y veinte. Me levanto. No me tiro por el balcón. Bajo a desayunar. El estómago está empezando a darme avisos. Estamos comiendo estupendamente, pero el estómago me está dando avisos. Sala de desayunos desierta. Veo en la distancia a dos suecas que vienen de bañarse en la playa. Son suecas. No cuentan como seres humanos normales. Todo el mundo está hecho polvo. Nueve de la mañana. Comienzan las sesiones. Poco público. Hoy seremos más de 300. Diez y media. Descanso. Empieza a llegar todo el mundo. Once. Se anuncia que hoy es el 50 aniversario de la independencia de Nigeria. Se levantan todas las nigerianas con banderas nigerianas al cuello. Comienzan a cantar el himno nacional. Nos levantamos todos. Momento emocionante. Por cierto, la bandera nigeriana es verde y blanca, por si no lo sabíais, que no lo sabíais. Las veintitantas holandesas han aparecido con camisetas naranja con el logo de WISTA y “Athens 2010” escrito en la espalda. La delegación española ha decidido ir a Suecia con la camiseta de la selección nacional de fútbol y cantar “Campeones” minuto sí, minuto no. Las holandesas no nos guardan rencor por la derrota……………. menos mal. Son más que nosotras. Doce cincuenta y cinco. Se clausura oficialmente la Conferencia. Salimos pitando. Tarde de excursiones. Nos entregan una enorme caja con la comida y nos suben a distintos autobuses. Yo escogí visitar el puerto de El Pireo. Comemos por el camino, aunque está prohibido comer en los autobuses en marcha. “Esto es Grecia”, me dicen. Visitamos el museo marítimo, que olía a moho. Nada del otro mundo. Vimos los puertos deportivos y luego el comercial, con decenas de ferries atracados. En uno de los puertos deportivos sólo tienen atracados yates grandes, pero grandes grandes. Pasamos por la calle Akti Miaouli, donde están la mayoría de los negocios marítimos. Cinco y media. Regresamos al hotel. Me doy una ducha y me meto en la cama con pijama y orinal. Siete. Suena el despertador. Me levanto, me visto aprisa y corriendo y bajo al hall. Me encuentro con una griega y me dice: No, tú vienes con nosotras en coche, no en el autobús. Subimos a buscar a la presidenta de WISTA Grecia, que todavía se estaba pintando la cara. Siete y media. Salimos con destino al club de golf de Atenas para la cena de gala. Llueven cuatro gotas, pero sólo cuatro. Coctail en el jardín. Conocemos a la esposa del Secretario General de IMO, que habla perfectamente español aunque es holandesa. Nos sentamos a cenar. Desbarajuste de mesas. Nos levantan a todos los de mi mesa y nos mueven a otra porque llega la señora del collar de perlas grandes como castañas y quiere ocuparla con su familia. Patrocina la Conferencia. Nos levantamos, qué remedio. Mientras cenamos tres platos y postre aparece un grupo de bouzoukia, que son esos que tocan una especie de bandurria muy decorada. Música folclórica griega. El solista es, según parece, el más famoso de Grecia. Tocan sirtakis y la gente sale a bailar sin haber terminado de cenar. Discursos. La presidenta de WISTA Grecia le entrega el marrón de organizar la siguiente conferencia a WISTA Suecia. El año que viene Estocolmo. Comienza a sonar música de ABBA. Vuelven a bailar. Yo salgo al jardín a sentarme con algunas amigas. El tiempo espectacular. Dos menos cuarto. Acaba la fiesta. Despedida y cierre. Abrazos, besos, nos vemos en Suecia. Volvemos en coche al hotel y nos sentamos en la cafetería a charlar. Tres cincuenta y dos. Me voy a la cama. No puedo conmigo.

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