5 oct. 2012

Una cateta en París (Día 6)



Siete de la mañana. ¿Por qué, por qué despierto tan temprano si estoy muerta? Me quedé en la cama hasta las siete y media, hasta que sonó mi despertador.

Desde ayer por la noche convivo con dos cadáveres griegos en la habitación. Eleftheria y Anna-María no daban señales de vida.

Me arreglé y bajé a desayunar. Compartí mesa con tres inglesas de WISTA UK. Al volver seguían inconscientes, que no muertas. Las oía respirar. A las nueve menos cuarto me fui al centro de convenciones dejándolas en la cama. Así va Grecia.

 
Llovía con alegría.

Pasé una mañana difícil. Los ojos me pinchaban y casi me quedo dormida después de la pausa para el café. Definitivamente, de aquí al sábado entrego la cuchara.

Los dos cadáveres aparecieron por el congreso a la hora de comer. Hoy sirvieron canapés, canapés de todos tipos que no había visto en mi vida. Riquísimos y super originales.

Tuve que comer a toda velocidad porque nuestra presidenta convocó una mini reunión con las nuevas miembros del comité ejecutivo.

A las dos y media se reanudaron las sesiones. Fueron mucho más interesantes que las de la mañana. Habló una inglesa a la que ya conocíamos que trabajaba para Scotland Yard y ahora negocia rescates. Últimamente se dedica bastante a negociar con los piratas somalíes. También habló una vice-almirante de la armada americana que es miembro de WISTA USA. A las seis vino a darnos un pequeño discurso el ministro de transportes. Al principio se le fue la olla hablando de Afrodita, sirenas y esposas de marinos. Tuvieron que repartir cascos para hacer traducción simultánea porque el hombre sólo hablaba francés.

A las seis y media salimos pitando para el hotel. A las siete y cuarto nos recogía el autobús para ir a la cena de gala en el restaurantel L’Ile en una pequeña isla en el Sena, al oeste de la Torre Eiffel.

Sirvieron un cóctel antes de pasar a cenar. No sé la cantidad de botellas de vino y champán que se están bebiendo estos días. Nos estuvimos sacando fotos a diestro y siniestro. En la foto aparezco con las chinas, que vinieron con sus chinos.

La cena consistió en un espectacular hojaldre de queso de cabra, pescado con puré de patata y aceitunas machacadas, y bizcocho con helado de chocolate y un hojaldre con dulce de leche. Mortal.

Ya antes de servirse el postre empezó a sonar la música en la pista de baile y muchas lo dejaron todo para mover el esqueleto.

A las doce y media empezamos a sufrir las primeras bajas. La presidenta de WISTA Francia, a cargo de toda la organización vino a sentarse completamente destrozada. Todos los años acaba sin zapatos.

A la una (gracias a Dios) nos recogió el autobús y volvimos al hotel.

Son las tres y cuarto y estas dos están frescas como lechugas.

 

Buenas noches desde París.

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