1 feb. 2010

Abusé de una teleoperadora

Hoy he abusado psicológicamente de una teleoperadora.
Me encontraba plácidamente tumbada leyendo, o más bien devorando, un libro interesantísimo. Entraba el sol por la ventana, dándome directamente en los piececitos, así que estaba en la gloria. Música de fondo: Silje Nergaard.
Sonó el teléfono. Tuve que cerrar el libro, levantarme de la butaca, ir a buscar el aparato y contestar.
Teleoperadora: Buenos días, ¿hablo con la señora de la casa? (Fuerte acento andaluz)
Withfloor: (Ya como una moto) Sí, dígame.
T: Le hablo de aafodifjadfjaopsdjfpaofjdjadjf
W: Señorita, repita lo que acaba de decir pero vocalizando. No he entendido nada. (Seria, muy seria)
T: Perdone. Le llamo de adfasdfasofja y es para informarle que ha sido usted agraciada con un premio asdfasdfaopdiuf. ¿Viaja usted con frecuencia?
W: Señorita, ¿de dónde ha sacado este número de teléfono?
T: De una agenda
W: ¡De una agenda! ¿De qué agenda estamos hablando? ¿A quién pertenece esa agenda?
T: Bueno………….. de…………………. de las páginas amarillas.
W: Señorita, este número no figura en las páginas amarillas.
T: Ehhhh…………………….de……………………… de las páginas blancas, en la página 347.
W: Bien. Y, ¿en qué consiste ese premio?
T: Le ha correspondido un premio que consiste en siete días de estancia en adfadufpoafupaduf por 90 euros solamente, sin ningún cargo para usted.
W: Señorita, ¿es o no es sin ningún cargo para mí? Me acaba de decir que me va a cobrar 90 euros.
T: (Cada vez más nerviosa) Bueno, es que tiene usted un descuento porque el prec…..
W: Señorita, tiene usted que hacer un cursillo de teleoperadora porque su habilidad para atraer clientes es manifiestamente lamentable. (Colgué el teléfono sin esperar respuesta)

Volví a mi butaca, coloqué mis piececitos estratégicamente para que continuara dándoles el sol y retomé la lectura del interesantísimo libro, no sin antes pensar que la teleoperadora tenía mi teléfono y dirección y podría venir en cualquier momento a sacarme las tripas.

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