12 may. 2009

Una cateta en Florencia (Toscana 1)

Hoy he vivido mi primera experiencia Ryanair.
Volar ha perdido totalmente el glamour. Nos llevaron andando por la pista del aeropuerto para ahorrar autobús. Ibamos con los asientos sin numerar, así que hubo que luchar por una ventanilla. Nos contaron a dedo para saber cuántos íbamos a bordo. Dejaron las filas 4 y 5 sin pasajeros por "estabilidad del aparato". Pasaron una bolsa de plástico de Mercadona para que echáramos dentro la basura. Es como ir en el autobús de Damas pero sin pasajeros de pie. No lo hacen porque al aterrizar se matarían dos o tres. Por lo demás, un vuelo genial. Por mí pueden seguir ahorrando glamour a los precios que venden los billetes.
Una vez en el aeropuerto de Pisa (el vuelo era directo Sevilla/Pisa), tomé un tren con destino a Florencia. Como hacía calor, íbamos con todas las ventanillas abiertas. Sí, se pueden abrir las ventanillas. No sé si es que no tienen aire acondicionado o que no lo encienden.
Como detalle, un cubo y una fregona en medio de la vía del tren justo en la estación del aeropuerto. En los aledaños de la estación, muchas pintadas con LIVORNO MERDA. Debe ser que se llevan mal.
Por fin llegué a Florencia, puntual, todo hay que decirlo. Dos minutos andando y ya estaba en el hotel. Y tengo "una habitación con vistas". Vacié la maleta y salí desaforada a verlo todo. Todo está a tiro de piedra. Es alucinante.
Me sale Renacimiento por las orejas.
Hay más americanos e ingleses que italianos por la calle. Cada vez que pido a alguien que me haga una foto, tengo que hablar en inglés. La foto que adjunto me la sacó un señor gordito de Washington D.C. (así fue como me lo dijo, con D.C. al final). Para los que no conocéis el lugar, es el Duomo. Si te acercas ves que está hecho todo de mármol de distintos colores, y tiene miles de detalles pequeñísimos. Florecitas como puños, lagartijas esculpidas, circulitos. Trabajo de chinos. Mañana lo visitaré por dentro.
Esto es todo por hoy.

1 comentario:

Ricardo Arias dijo...

Comentario al margen: soy un enemigo furibundo de las mal llamadas low cost. Poca gente me ha tratado peor que una nazi de Ryanair en tierra en Glasgow (o mejor, a 50 km de Glasgow). Insistencia en pedir libro de reclamaciones, amenaza con llamar a seguridad. Sólo espero que esta crisis se lleve cierta morralla por delante: Blue Air, Ryanair... (con Air Madrid los dioses oyeron ya mis ruegos).