12 sept. 2009

Una cateta en Marte (Londres, dia 1)


Ante todo, pediros disculpas porque estoy escribiendo desde un iMac que no tiene acentos.
Hoy he vivido mi segunda experiencia en vuelos de bajo coste. Esta vez ha sido con Easy Jet. Faro/Londres. Una marcianada total. Cuando estabamos en la puerta de embarque, han llamado por megafonia pidiendo tres pasajeros voluntarios para quedarse en tierra y tomar un vuelo dos horas mas tarde. Carcajada general. Tuvieron que hacer una segunda llamada, en este caso anadiendo la coletilla: "Preferentemente varones.
Ofrecemos 100 libras". Segunda carcajada. Ahi fue cuando nos dimos cuenta de que el problema era sobrepeso del avion. Escalofriante, ?no? Hicieron la oferta por tercera vez. Solo les falto decir: "100 libras a la una, cien libras a las dos, cien libras...." Al cuarto aviso explicaron que, efectivamente, el equipaje facturado sobrepasaba el limite permitido y requerian tres pasajeros varones porque los varones son mas, son mas..... y no fue capaz la azafata de finalizar la frase. Porque los ingleses son tan educados, tan excesivamente educados, que no pueden decir por megafonia que los hombres pesan o son mas gordos. Todo esto tuvo lugar en ingles. Los 249 pasajeros que me rodeaban eran ingleses. Y yo con ellos. Por fin aparecieron tres almas caritativas y pudimos salir de Faro con casi una hora de retraso.
El vuelo fue tranquilo. El sobrecargo era un gay bajito, calvo y con gafas, amanerado, tan gesticulante que estaba al borde del Parkinson.
Cuando alguien le dirigia la palabra, inclinaba la cabeza hacia un lado, asentia como si la conversacion fuera lo mas importante del mundo y sonreia.
Una vez se volvia de espaldas a su interlocutor, el gesto se le tornaba mueca de desagrado.
Al llegar a Gatwick mi maleta tardo en salir. Estaba al fondo de la bodega del avion, supongo. Y salio con el asa rota. Me persone en el mostrador de reclamaciones y un amabilisimo empleado me relleno un formulario. Dentro de unos 10 dias recibire en casa una maleta nueva.
Tome el tren Gatwick Express y en media hora estaba en la estacion Victoria, con un hambre que me comia las piedras. Lo primero que encontre fue un MacDonalds y devore una hamburguesa doble con patatas y Coca-Cola. Cogi un taxi para ir al hotel porque no hay parada de metro cerca y porque sin asa como que no puedo circular con la maleta alegremente. Los taxis son tan grandes que cabe una cama de matrimonio dentro y casi te puedes poner de pie.
Vaciada la maleta e instalada en la habitacion, sali a dar un paseo. Tarde estupenda de sol. Londres a tope de gente paseando y disfrutando del buen tiempo. Hacia 13 anos que no venia por aqui. Ha cambiado, para mejor. La zona donde han instalado el "London Eye", la noria gigante es alucinante. El antiguo ayuntamiento es ahora un hotel y en los bajos hay un acuario, varios museos y algunas cafeterias.
Para que os hagais una idea de como son los ingleses, vi a una mujer policia correr hacia una senora que llevaba el bolso con la cremallera abierta. Le sugirio que la cerrara para evitar un robo.
A las seis fui a visitar la catedral catolica de Westminster. No la conocia. Es impactante, de estilo bizantino, grandiosa. Me quede a oir misa. Eramos unas 500 personas de muchas nacionalidades diferentes.
Los ingleses aman a sus perros mas que a sus parientes. Van con ellos a todos lados. Habia uno en misa, os lo juro. Un Yorkshire educado y obediente que no hizo ningun ruido durante toda la eucaristia.
Esto es como Marte. Hablan ingles, conducen por la izquierda, no tienen euros, te piden perdon si los pisas, no hay republicanos. Y lo ultimo de lo ultimo, he visto salir del rio un vehiculo anfibio. Era un barquito de pasajeros. De repente ha salido del agua y se ha puesto a circular por la carretera como un minibus, chorreando agua por todas partes.
Esto es todo por hoy. Llevo levantada desde las cuatro de la manana de lo emocionada que estaba.

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