19 sept. 2009

Una cateta en Portobello Road (Londres, dia 8)

A las ocho y media me levante perjudicadisima. El estomago totalmente del reves. Ya necesito comer en casa.
Una de las cosas que mas agradablemente me ha sorprendido de mi visita a Londres es la renovacion total que ha sufrido el metro. Antes habia estaciones siniestras, oscuras, con goteras. Este metro se empezo a construir en el siglo XIX y algunas esquinas parecian de la epoca. Ahora todo es amplio e iluminado. Bajar por la escalera mecanica es toda una experiencia si tienes vertigo. En Covent Garden los andenes estan al equivalente de 16 pisos de altura, pero en subterraneo. Hay que bajar en ascensor o arriesgarse por una escalera de caracol. Lo probe una vez y no pienso repetir.
Esta manana parte de la delegacion espanola se marcho de vuelta a Espana. Las que quedamos por aqui nos fuimos con un matrimonio de Nueva Orleans y una chica peruana a Portobello Road. El mercadillo callejero estaba en plena ebullicion cuando llegamos. Venden antiguedades y tambien mucha basura. Lo recorrimos de arriba a abajo y cuando nos cansamos tomamos el metro y nos fuimos a Covent Garden a comer. Nos sentamos en una de las terracitas, en un restaurante italiano. Tengo la impresion de que aqui en Marte lavan la comida con agua caliente antes de cocinarla. No encuentro otra explicacion al hecho de que no sepa a nada, sea lo que sea.
Las personas que ocupaban la mesa contigua se marcharon. Inmediatamente llegaron varias palomas grises, subieron a la mesa y empezaron a comer los restos. Ratas con alas, eso es lo que son las muy asquerosas.
Despues de comer fuimos a Harrods. Tuvimos el gusto de ver de nuevo la estatua que representa a la princesa Diana y al individuo que se mato con ella. Pero es que unos metros mas adelante hay sobre un pedestal una figura de cera, en tamano natural, del propietario de la tienda. Esta vestido con esos trajes cruzados que lleva siempre y la camisa con dibujos. Tal cual. En el pedestal te da la bienvenida. Estoy segura de que fue al museo de Madame Tussaud y pidio que se lo hicieran.
Tras recorrer la tienda de cabo a rabo, habiendo incluso presenciado un desfile de moda en directo, fuimos caminando hasta Hyde Park. Nos sentamos en la terraza del restaurante The Lido, junto al estanque. Estuvimos alli disfrutando un rato de la vista y la tranquilidad.
Hacia las seis y media volvimos al hotel totalmente destrozadas. Estoy escribiendo esto y me voy a meter en la cama del tiron.

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